El INIDEP advierte que el langostino llegó a su límite de esfuerzo pesquero
La responsable del Programa Pesquería del Langostino del INIDEP, Paula Moriondo Danovaro, afirmó que el recurso “no aguanta ni un poquito más de esfuerzo pesquero”
Explicó cómo el nuevo modelo de evaluación permite definir una Captura Biológicamente Aceptable, establecer reglas de control, sostener la certificación MSC y avanzar hacia un esquema de cuotificación que garantice la sostenibilidad del langostino.
Un modelo clave para la sostenibilidad
Moriondo Danovaro presentó el desarrollo del modelo durante la Semana de las Ciencias del Mar, en Puerto Madryn, en el marco de su trabajo final de la Maestría en Gestión de Recursos Acuáticos, realizado junto al especialista chileno Cristian Canales. Ese trabajo fue el punto de partida para el esquema que hoy utiliza el INIDEP y que permite fijar parámetros biológicos de referencia indispensables para ordenar la pesquería.
El modelo incorpora la estimación de la Biomasa Reproductiva y define qué porcentaje del stock debe protegerse para asegurar la reproducción, mediante la aplicación de reglas de ordenamiento acordes al estado del recurso.

Cómo funciona la evaluación del langostino
El esquema desarrollado es de doble entrada y contempla la sectorización de la pesquería entre Rawson y aguas nacionales, además de dividir el año en un semestre reproductivo y otro de reclutamiento. Con datos de campañas, desembarques y monitoreos, el modelo calcula la biomasa disponible y permite determinar una captura anual compatible con la sostenibilidad.
Según explicó la investigadora, el sistema permite “linkear los desembarques con la biomasa real que hay en el agua” y pasar de un manejo adaptativo a uno predictivo.
Límite biológico alcanzado
Los resultados actuales indican que el langostino no se encuentra sobreexplotado, pero sí en el límite de la mortalidad por pesca. “Hoy el recurso no soporta ni un poco más de esfuerzo”, advirtió Moriondo Danovaro, quien remarcó que el problema no es solo el ingreso de nuevos barcos, sino el aumento del poder de pesca de la flota existente tras los procesos de reconversión.
Reglas de control y consensos
Las reglas de control no son una decisión exclusivamente técnica. A nivel internacional, se definen mediante consensos entre la autoridad de aplicación, el sector productivo y el área científica. El rol del INIDEP es garantizar que las decisiones se basen en indicadores que aseguren la sostenibilidad del stock, mientras que los objetivos operativos —capturas constantes o variables— dependen de lo que el sector espera de la pesquería.
En el trabajo académico se evaluaron cuatro reglas posibles y se priorizó la de captura constante, con un promedio cercano a 200 mil toneladas anuales, por ser la más compatible con las aspiraciones del sector.

Certificación MSC y necesidad de cuotificación
El avance del modelo responde también a exigencias de la certificación del Marine Stewardship Council (MSC), que condiciona su continuidad a la existencia de puntos biológicos de referencia y reglas de control explícitas. En ese marco, Moriondo Danovaro sostuvo que resulta necesario avanzar hacia una cuotificación, al menos por zonas.
La propuesta apunta a evitar que toda la captura se concentre en una sola jurisdicción y a reconocer que el langostino es una población compartida entre aguas provinciales y nacionales.
Cuotas por zona y protección del recurso
Cuotificar implicaría definir qué porción de la Captura Máxima Permisible corresponde a cada área. En el caso de Rawson, donde se pesca sobre una concentración reproductiva, el INIDEP no recomendaría valores elevados para no afectar la dinámica poblacional.
Los antecedentes muestran que capturas totales cercanas a 250 mil toneladas generan impactos negativos, mientras que en Rawson una pesquería de entre 60 y 65 mil toneladas permitió históricamente mantener el equilibrio del stock.
Un recurso en observación permanente
Si bien el langostino es un recurso de vida corta, el seguimiento continuo mediante campañas y el análisis de cohortes permiten avanzar con cautela. El INIDEP propone revisar las reglas cada tres años, coincidiendo con el ciclo de vida del recurso, y mantener alertas tempranas que permitan ajustar las medidas de manejo ante cambios en la biomasa.
Fuente: Revista Puerto
