La inflación se acerca al 2%, pero los combustibles generan incertidumbre para el segundo semestre
Las consultoras privadas prevén que la inflación de junio habría perforado el 2%, impulsada por la desaceleración de alimentos y bebidas. Sin embargo, analistas advierten que la evolución de los combustibles podría convertirse en uno de los factores determinantes para la dinámica de precios en los próximos meses.
Junio habría marcado una nueva baja de la inflación
Las estimaciones privadas coinciden en que la inflación de junio habría continuado desacelerándose y podría ubicarse por debajo del 2% mensual, consolidando la tendencia descendente observada durante los últimos meses.
De confirmarse esas proyecciones, el Índice de Precios al Consumidor registraría su nivel más bajo en casi un año, reforzando las expectativas oficiales de consolidar el proceso de desinflación.
La moderación estuvo impulsada principalmente por la menor presión en alimentos y bebidas, que mostraron incrementos semanales cada vez más reducidos a lo largo del mes.
Los combustibles aparecen como el principal foco de atención
Más allá de los resultados de junio, los analistas coinciden en que una de las variables más importantes para el segundo semestre será el comportamiento de los precios de los combustibles.
Durante el conflicto en Medio Oriente, el Gobierno optó por contener los aumentos en los surtidores pese al fuerte incremento internacional del petróleo. Ahora, con el barril de crudo nuevamente en niveles similares a los previos al conflicto, surge la incógnita sobre cuál será la estrategia oficial.
La consultora 1816 señaló que la posición dominante de YPF, que concentra más del 50% del mercado minorista de combustibles, le otorga una influencia decisiva sobre la evolución de los precios.
Según sus cálculos, el valor actual de las naftas estaría aproximadamente un 16% por encima de lo que correspondería considerando los precios internacionales actuales del petróleo. Una eventual corrección tendría un impacto directo estimado de alrededor de 0,65 puntos porcentuales sobre el IPC, sin considerar los efectos indirectos sobre transporte y logística.

El dilema entre inflación y rentabilidad
Sin embargo, el análisis incorpora un elemento adicional.
Durante la escalada del Brent provocada por la guerra, los precios locales no acompañaron completamente el aumento internacional, generando un “buffer” o retraso en los ajustes que afectó a refinadoras y estaciones de servicio.
Por ese motivo, desde 1816 sostienen que los valores actuales también cumplen la función de compensar parcialmente las pérdidas acumuladas durante ese período.
En consecuencia, el Gobierno enfrenta una decisión estratégica. Si prioriza la recuperación de márgenes para refinadoras y comercializadoras, los combustibles podrían mantenerse en niveles similares a los actuales durante varios meses. En cambio, si el objetivo es acelerar la desaceleración inflacionaria de cara al calendario electoral, podrían registrarse reducciones en los precios al consumidor.
El mercado sigue de cerca las decisiones de YPF
La misma preocupación fue planteada por Grupo SBS, que identificó a los combustibles como una de las variables clave a monitorear durante el segundo semestre.
La consultora destacó que cualquier decisión de YPF respecto a los precios en los surtidores tendrá un impacto inmediato sobre la inflación, dado el peso que tienen los combustibles dentro de la estructura de costos de la economía.
Qué factores impulsaron la desaceleración de junio
Las consultoras también analizaron los componentes que explican la moderación inflacionaria observada durante el mes.
Para C&T Asociados, tanto la inflación núcleo como los precios regulados contribuyeron a la desaceleración, mientras que los componentes estacionales mostraron una dinámica más elevada.
Además, remarcaron que la inflación fue perdiendo intensidad a medida que avanzó junio y cerró el mes más cerca del 1,5%, un comportamiento que podría favorecer registros aún más bajos durante julio.
No obstante, advirtieron que el próximo mes suele presentar presiones adicionales asociadas al turismo y las vacaciones de invierno.
Por su parte, Equilibra señaló que los precios regulados y los estacionales lideraron las subas de junio, con aumentos cercanos al 2,8%, impulsados principalmente por tabaco, tarifas energéticas y verduras.
En sentido contrario, los alimentos y bebidas no estacionales mostraron una marcada desaceleración y crecieron menos del 1%, luego de haber aumentado cerca del 1,8% en mayo.
Un segundo semestre condicionado por los precios regulados
Aunque las perspectivas para la inflación siguen siendo favorables, los analistas coinciden en que la evolución de los precios regulados continuará siendo determinante.
En ese contexto, la política que adopte el Gobierno respecto a los combustibles podría transformarse en uno de los factores más relevantes para definir si la inflación logra consolidarse por debajo del 2% mensual o si encuentra nuevas dificultades para profundizar su desaceleración durante la segunda mitad del año.
