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Petróleo a USD 60: la amenaza silenciosa para las cuencas convencionales de Santa Cruz

Un informe de Citi advierte sobre una posible baja del Brent hacia los USD 60 por barril. Mientras Vaca Muerta aún conservaría rentabilidad, las cuencas convencionales de Santa Cruz enfrentarían mayores dificultades para sostener inversiones, producción, empleo y regalías.


El mercado internacional vuelve a generar preocupación

La posibilidad de una caída sostenida del precio internacional del petróleo volvió a instalar incertidumbre en la industria hidrocarburífera argentina.

Un informe del banco estadounidense Citi proyecta un escenario de sobreoferta global que podría llevar al Brent a valores cercanos a los USD 60 por barril. Si bien el foco suele estar puesto en Vaca Muerta, el impacto potencial sería mucho más significativo en las cuencas convencionales, particularmente en Santa Cruz.

La provincia continúa dependiendo en gran medida de la producción proveniente de yacimientos maduros de la Cuenca del Golfo San Jorge y de la Cuenca Austral, estructuras productivas que presentan costos operativos más elevados que los desarrollos no convencionales.


Los yacimientos maduros operan con márgenes más ajustados

A diferencia del shale, los campos convencionales acumulan décadas de explotación y requieren inversiones permanentes para sostener la producción.

El envejecimiento natural de los reservorios genera una mayor presencia de agua en los pozos, exige tareas continuas de recuperación secundaria y terciaria y aumenta los costos operativos.

Según distintos estudios de la industria, numerosos yacimientos convencionales del Golfo San Jorge necesitan precios ubicados entre los USD 55 y USD 70 por barril para mantener niveles razonables de rentabilidad.

En las áreas más maduras, ese umbral puede incluso superar esos valores.

Por esa razón, un Brent estabilizado cerca de los USD 60 dejaría a varios proyectos trabajando muy cerca de su punto de equilibrio económico.


Vaca Muerta mantiene una ventaja competitiva

El escenario resulta diferente para los desarrollos no convencionales de Neuquén.

De acuerdo con estudios técnicos de Aleph Energy, los proyectos más eficientes de Vaca Muerta presentan precios de equilibrio ubicados entre USD 48 y USD 61 por barril, dependiendo de la infraestructura disponible y de los beneficios contemplados por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

Esto implica que gran parte de los desarrollos shale podrían continuar siendo viables incluso con un Brent en torno a los USD 60, aunque con menores márgenes de ganancia.

La diferencia evidencia la brecha creciente entre los recursos no convencionales y las cuencas históricas del país.


El impacto trasciende a las operadoras

La preocupación no se limita únicamente a la rentabilidad empresarial.

En una provincia como Santa Cruz, donde la actividad petrolera constituye uno de los principales motores económicos, una baja prolongada del crudo podría repercutir sobre múltiples variables:

  • La recaudación por regalías hidrocarburíferas.
  • Las inversiones destinadas a recuperación de campos maduros.
  • La demanda de servicios petroleros especializados.
  • El empleo directo e indirecto del sector.
  • La actividad económica de las localidades vinculadas a la industria.

Mientras Neuquén continúa incorporando nuevos proyectos y perforaciones, gran parte del desafío santacruceño consiste en sostener la producción existente y evitar el cierre prematuro de áreas maduras.


Los incentivos buscan sostener la competitividad

El contexto internacional también ayuda a explicar las medidas adoptadas recientemente para fortalecer la actividad convencional.

La eliminación de los derechos de exportación para el petróleo convencional y programas provinciales como Más Producción y Trabajo buscan mejorar la competitividad de los yacimientos maduros frente al avance de Vaca Muerta.

La lógica es sencilla: cada dólar que pierde el Brent reduce la rentabilidad de áreas que ya operan con costos elevados, por lo que las compañías tienden a concentrar sus inversiones en los proyectos de mayor productividad.


Menos precio también significa menos regalías

Uno de los principales riesgos para Santa Cruz está vinculado a los ingresos fiscales.

Las regalías petroleras dependen directamente del valor internacional del crudo y del volumen producido. Por lo tanto, una caída del Brent impacta por partida doble.

Por un lado, disminuye el ingreso que genera cada barril comercializado. Por otro, puede provocar una reducción de inversiones y eventualmente afectar los niveles de producción.

Este escenario adquiere especial relevancia para una provincia cuya estructura fiscal continúa fuertemente vinculada a la actividad hidrocarburífera.


Un desafío distinto al de Neuquén

Los datos muestran que un mismo precio internacional genera consecuencias muy diferentes según la cuenca productiva.

Mientras Vaca Muerta todavía conserva ventajas derivadas de su elevada productividad y menores costos operativos, las cuencas convencionales de Santa Cruz se encuentran mucho más cerca de sus límites económicos.

Por eso, una eventual caída del Brent hacia los USD 60 no sólo pondría a prueba la rentabilidad de la industria petrolera argentina, sino también la capacidad de Santa Cruz para sostener producción, empleo, inversiones y recursos fiscales en sus cuencas históricas.

Redaccion

Al Sur Noticias

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