La otra cara del orden macroeconómico: crece la morosidad y pone en alerta al sistema financiero
Aunque la inflación cede y las variables macroeconómicas muestran señales de estabilidad, cada vez más familias tienen dificultades para pagar sus créditos. Especialistas advierten que la mejora de la macro todavía no llega al bolsillo.
La economía argentina atraviesa una paradoja cada vez más evidente. Mientras el Gobierno exhibe avances en materia de desaceleración inflacionaria, equilibrio fiscal y normalización de algunas variables financieras, los hogares enfrentan un escenario completamente distinto: la morosidad en los créditos continúa en ascenso y refleja el deterioro de la capacidad de pago de las familias.
Diversos informes académicos y privados coinciden en que el crecimiento del financiamiento al consumo estuvo acompañado por un marcado incremento en los incumplimientos de pago, especialmente en préstamos personales, tarjetas de crédito y créditos otorgados por entidades no bancarias.
Los números que preocupan: la mora alcanza niveles históricos
De acuerdo con estudios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP-UBA-Conicet), la irregularidad en los préstamos destinados a hogares llegó al 11 % durante los primeros meses del año, impulsada principalmente por el aumento de la mora en créditos personales, prendarios y tarjetas.
En paralelo, un informe de la consultora EcoGo mostró que la cartera de créditos considerados irrecuperables dentro del sistema no bancario pasó de representar el 2,6 % al 10,8 % en apenas doce meses, una suba que refleja el creciente estrés financiero de las familias.
El costo de los servicios reduce el ingreso disponible
Los especialistas atribuyen buena parte del fenómeno al cambio en la composición del gasto de los hogares. El fuerte incremento de tarifas, alquileres, transporte y otros servicios absorbió una porción cada vez mayor de los ingresos familiares.
Como consecuencia, muchas personas comenzaron a utilizar el crédito no para financiar consumos extraordinarios, sino para cubrir gastos corrientes. El uso de tarjetas de crédito ganó participación en las compras de supermercados, mientras crecieron también las operaciones mediante billeteras virtuales y otras formas de financiamiento.

Más crédito, pero también más incumplimientos
El crecimiento del financiamiento no logró traducirse en una recuperación sostenible del consumo. Por el contrario, el aumento del endeudamiento vino acompañado por un deterioro acelerado en la calidad de la cartera crediticia.
Según los estudios relevados, la morosidad en créditos destinados al consumo prácticamente se quintuplicó respecto de los niveles observados un año atrás, superando incluso los registros alcanzados durante la pandemia. Este escenario obliga a bancos y entidades financieras a endurecer sus políticas de otorgamiento y mantener tasas elevadas para compensar el mayor riesgo de incobrabilidad.
La macro mejora pero la economía real sigue mostrando señales de fragilidad
El contraste entre los indicadores macroeconómicos y la situación financiera de las familias se convirtió en uno de los principales desafíos de la economía argentina.
Si bien la baja de la inflación y la estabilización monetaria constituyen señales positivas, los analistas advierten que la recuperación aún no se refleja plenamente en los ingresos reales. La pérdida de poder adquisitivo acumulada durante los últimos años y el elevado costo del financiamiento siguen condicionando la capacidad de pago de los hogares.
En este contexto, la evolución de la morosidad aparece como uno de los indicadores más sensibles para medir el verdadero estado de la economía doméstica. Mientras las variables macro muestran mayor estabilidad, el deterioro del crédito revela que una parte importante de la población continúa utilizando el endeudamiento como herramienta para sostener el consumo cotidiano, una dinámica que podría limitar la recuperación económica durante los próximos meses.
