Malvinas y el offshore: las petroleras que exploran en el mar argentino y el avance del proyecto británico Sea Lion
La exploración hidrocarburífera en torno a las Islas Malvinas vuelve a poner el foco sobre la disputa por los recursos naturales. Mientras varias compañías mantienen operaciones en la plataforma continental argentina, el Reino Unido avanza con el desarrollo del proyecto Sea Lion en aguas bajo ocupación británica.
Los recursos naturales vuelven al centro del debate
La soberanía sobre las Islas Malvinas volvió a instalarse en la agenda internacional luego de que la selección argentina desplegara una bandera con la consigna “Las Malvinas son Argentinas” durante las semifinales del Mundial 2026 frente a Inglaterra.
Más allá del aspecto simbólico, el reclamo adquiere especial relevancia por la presencia de importantes cuencas hidrocarburíferas en el subsuelo marítimo que rodea al archipiélago, donde actualmente operan distintas empresas petroleras.
El mapa del offshore argentino
La actividad hidrocarburífera offshore en Argentina comenzó a consolidarse con la Ronda Costa Afuera 1, realizada en 2019, cuando la entonces Secretaría de Energía adjudicó 18 áreas de exploración.
Con el paso de los años, parte de esas concesiones fueron revertidas al Estado nacional tras los resultados obtenidos durante la etapa exploratoria, mientras que otras continúan bajo análisis o mantienen actividad.
En la Cuenca Malvinas Oeste (MLO) y la Cuenca Austral (AUS) cinco de las once áreas originalmente adjudicadas regresaron a manos del Estado.

Las empresas que siguen explorando
Entre las compañías que mantienen presencia en el offshore argentino se destacan:
- TotalEnergies, operadora del bloque MLO 123 junto a YPF y Equinor, donde continúan las tareas de exploración.
- Equinor, una de las principales compañías offshore del mundo, también opera el área MLO 121 y las áreas AUS 105 y AUS 106 en la Cuenca Austral.
- ENI, junto a Tecpetrol y Mitsui, mantiene operaciones en el bloque MLO 124.
- Tullow Oil continúa como operadora del área MLO 122, pese a haber devuelto otras concesiones.
Además, TotalEnergies mantiene producción de gas en la Cuenca Marina Austral (CMA-1) junto a Harbour Energy y Pan American Energy (PAE).
Las áreas que fueron devueltas
Algunas compañías resolvieron abandonar sus proyectos luego de los resultados obtenidos durante la exploración.
El consorcio integrado por ExxonMobil y Qatar Petroleum devolvió los bloques MLO 113, MLO 117 y MLO 118, al considerar que no existían perspectivas de explotación comercial.
Posteriormente, Tullow Oil, Pluspetrol y Wintershall DEA —posteriormente adquirida por Harbour Energy— también restituyeron las áreas MLO 114 y MLO 119, argumentando elevados riesgos económicos.
Sea Lion, el principal proyecto británico
En la Cuenca Malvinas Norte, bajo administración británica, avanza el proyecto Sea Lion, considerado el principal desarrollo hidrocarburífero de la zona.
La iniciativa es operada por la israelí Navitas Petroleum junto a la británica Rockhopper Exploration, con inicio de producción previsto para 2028.
A fines de 2025, el Gobierno argentino rechazó oficialmente la Decisión Final de Inversión (FID) anunciada por ambas compañías y recordó la vigencia de la Resolución 31/49 de las Naciones Unidas, que insta a Argentina y al Reino Unido a evitar decisiones unilaterales mientras continúe la disputa por la soberanía.
Restricciones para operar en Argentina
La legislación argentina establece que las empresas que desarrollen actividades hidrocarburíferas en las Islas Malvinas sin autorización del Estado nacional quedan inhabilitadas para participar en licitaciones de exploración y explotación tanto en territorio argentino como en la plataforma continental.
La medida se encuentra prevista en las leyes 26.659 y 26.915, que regulan la actividad hidrocarburífera en la plataforma continental argentina.
Un escenario de alto valor estratégico
Mientras varias compañías internacionales continúan evaluando el potencial hidrocarburífero del offshore argentino, el desarrollo del proyecto Sea Lion mantiene vigente la disputa por los recursos naturales del Atlántico Sur.
La evolución de estos proyectos no solo tendrá impacto sobre la producción energética de la región, sino que también continuará alimentando el debate internacional sobre la soberanía de las Islas Malvinas y el aprovechamiento de sus recursos estratégicos.
