EconomíaEnergíaPolíticaProducción

Más allá del éxito y el fracaso: la nueva hoja de ruta cultural y económica que propone Horacio Marín para YPF

El presidente y CEO de la petrolera de bandera profundiza en una visión disruptiva sobre la gestión corporativa, el fin de la grieta en el sector energético y los ambiciosos objetivos proyectados para consolidar a la Argentina como un exportador global de magnitud.

La gestión corporativa en las grandes ligas de la economía exige un cambio profundo de paradigmas. En una reciente y profunda reflexión periodística, Horacio Marín, presidente y director ejecutivo de YPF, planteó una de las transformaciones culturales más audaces de los últimos tiempos para la compañía: erradicar los conceptos tradicionales de “éxito” y “fracaso” para reemplazarlos por un único motor de desarrollo: la superación constante.

Esta mirada redefine el pulso de la petrolera estatal y marca el compás de una etapa donde la eficiencia y la planificación a largo plazo buscan blindar a la empresa de los vaivenes políticos tradicionales.

El fin de los extremos: apostar a la superación corporativa

Para Marín, la exigencia de alcanzar metas extraordinarias suele verse obstaculizada por el temor paralizante al error. Bajo esta premisa, la estructura interna de la compañía ha decidido desterrar la dualidad punitiva del triunfo o la derrota.

“Cuando uno pone la palabra éxito, automáticamente aparece la palabra fracaso… Nosotros radicamos esa lógica porque si no la gente tiene temor en tomar riesgos”, explicó el ejecutivo, al remarcar que la clave para transformar una organización radica en fomentar una cultura de asunción de riesgos calculados orientada estrictamente a la mejora continua.

Un objetivo país que disuelve la grieta energética

Uno de los ejes centrales de la actual administración ha sido alinear los intereses de la industria hidrocarburífera detrás de un estandarte común. El denominado “objetivo país” busca consolidar a la Argentina como un actor clave en el mercado global, proyectando exportaciones energéticas superiores a los USD 30.000 millones para el año 2031.

Este horizonte macroeconómico permitió tejer consensos inusuales entre los diferentes actores del sector privado, dejando atrás disputas sectoriales y consolidando un modelo de negocios colaborativo.

Modelo 4×4: La hoja de ruta diseñada para cuadruplicar el valor de la compañía en cuatro años mediante el desarrollo estratégico de los principales hubs en Vaca Muerta.

Infraestructura y GNL: El impulso al gas natural licuado como el vector definitivo para transformar los recursos neuquinos en una fuente inagotable de divisas genuinas.

Competitividad internacional: Eficiencia operativa llevada al máximo nivel en refinerías e instalaciones logísticas para competir de igual a igual en los mercados internacionales.

La planta de licuefacción de gas permitirá a la Argentina ingresar al mercado del gas natural licuado (GNL) como exportador.

Vaca Muerta como plataforma ineludible de despegue

Con un escenario macroeconómico que comienza a dar señales de previsibilidad y reglas claras de incentivo a las grandes inversiones, YPF se posiciona no solo como el motor del abastecimiento interno, sino como el cimiento de un superávit comercial histórico para la Argentina. La meta inmediata de superar el millón de barriles diarios refleja que la ejecución técnica está en marcha y cumple rigurosamente con los plazos previstos, sentando las bases de un porvenir económico sustentado en hechos concretos y no en expectativas efímeras

Redaccion

Al Sur Noticias

Dejá una respuesta