La economía argentina se frenó: qué factores limitaron el crecimiento durante el inicio de 2026
Un informe de la Fundación Mediterránea señaló al crédito, la política monetaria y la baja productividad como obstáculos para una recuperación más sólida.
La economía argentina mostró una recuperación limitada durante los primeros meses de 2026, en un contexto marcado por la falta de financiamiento interno y el aumento de la morosidad de los hogares.
Según el último informe de Novedades Económicas del IERAL, elaborado por el economista Jorge Vasconcelos y difundido por la Fundación Mediterránea, la escasez de crédito al sector privado fue uno de los principales factores que restringieron la expansión de la actividad.
El documento señaló que la variación negativa del stock de préstamos al sector privado representó un lastre tanto para las empresas como para las familias.
Entre diciembre y junio, el nivel de actividad registró un incremento desestacionalizado del 1,35%, una mejora que los especialistas consideran insuficiente para consolidar una recuperación generalizada.
El principal obstáculo estuvo en la contracción real del crédito al sector privado, que rondó el 3,5%. La menor disponibilidad de financiamiento limitó la capacidad de consumo e inversión en distintos sectores de la economía.

La recuperación fue desigual entre los sectores
El informe también advierte que la evolución de la actividad no fue homogénea.
La construcción presentó una mejora desestacionalizada cercana al 10%, mientras que dos sectores con mayor incidencia sobre el empleo, el comercio y la industria, mostraron avances mucho más moderados.
El comercio registró un crecimiento del 3,3%, mientras que la industria avanzó 2,6%.
La diferencia entre sectores muestra que el repunte de determinados segmentos de la economía todavía no se tradujo en una recuperación extendida al conjunto de las actividades productivas.
El Banco Central acumuló reservas, pero retiró pesos
La política monetaria también tuvo un papel relevante en el desempeño económico.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) acumuló alrededor de US$13.400 millones en reservas, pero la emisión de pesos asociada a las compras de divisas no se trasladó en igual medida a la circulación monetaria.
De acuerdo con el análisis del IERAL, la baja demanda de dinero y la necesidad de contener eventuales presiones inflacionarias llevaron a retirar una parte importante de los pesos emitidos.
Por cada $100 emitidos por el BCRA como consecuencia de las compras netas de dólares en el mercado cambiario, aproximadamente $94 fueron retirados de circulación mediante la acción conjunta del Tesoro y el Banco Central.
Este mecanismo redujo el impacto expansivo que podría haber tenido la acumulación de reservas sobre la actividad económica.

La productividad aparece como un límite estructural
Más allá de las dificultades vinculadas con el crédito y la política monetaria, el informe identifica otro problema de mayor alcance: la baja productividad de la economía argentina.
Los especialistas advierten que este factor funciona como un límite para mejorar de manera sostenida tanto los salarios como los márgenes de rentabilidad de las empresas.
Según el estudio, la productividad nacional se encuentra actualmente 8,5% por debajo del nivel registrado en 2012.
El dato plantea un desafío estructural para la recuperación económica, ya que una mejora sostenida de los ingresos y de la rentabilidad requiere aumentar la cantidad de bienes y servicios producidos por cada unidad de trabajo y capital.
Un crecimiento todavía limitado
El diagnóstico de la Fundación Mediterránea plantea así una recuperación con varios puntos débiles.
Por un lado, la actividad consiguió avanzar frente a los niveles previos, con una mejora del 1,35% entre diciembre y junio. Por otro, la contracción del crédito privado, la limitada expansión monetaria y una productividad inferior a la de hace más de una década impusieron restricciones al crecimiento.
El desafío para la economía argentina será transformar el repunte de sectores puntuales en una expansión más generalizada, al mismo tiempo que se generan condiciones para recuperar el financiamiento productivo y mejorar la productividad.
