EconomíaEnergía

Inflación energética en América Latina: los combustibles impulsaron los precios y el índice llegó al 8,03% en junio

La inflación energética regional casi duplicó a la general, que fue del 4,49%, mientras los precios de la gasolina y el diésel mantuvieron niveles elevados.

América Latina y el Caribe cerró el primer semestre de 2026 con una fuerte aceleración de los precios de la energía. En junio, la inflación energética interanual alcanzó el 8,03%, frente al 4,49% de la inflación general, según el último informe de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE).

El incremento estuvo impulsado principalmente por la evolución de los combustibles y las tensiones geopolíticas internacionales, que elevaron los costos vinculados con la importación, refinación y transporte de hidrocarburos.


Los combustibles explicaron el aumento

El impacto de las tensiones en Medio Oriente sobre el mercado petrolero se trasladó progresivamente a los mercados internos de la región.

Durante las primeras semanas del conflicto, el precio internacional del petróleo llegó a aumentar alrededor de 60%, mientras que los combustibles registraron una suba cercana al 20%.

Aunque posteriormente el crudo retrocedió desde sus máximos, los precios de los combustibles permanecieron elevados en América Latina y el Caribe. El comportamiento evidencia un desfase entre las cotizaciones internacionales del petróleo y los precios que enfrentan los consumidores.

El informe señala que los combustibles líquidos fueron el principal factor detrás de la aceleración de la inflación energética regional.


La gasolina llegó a US$1,38 por litro

La evolución de los precios muestra la persistencia del incremento.

El precio promedio regional de la gasolina pasó de US$1,19 por litro en febrero a US$1,38 en junio. Ese mismo valor se mantuvo durante el promedio correspondiente a las primeras dos semanas de agosto.

En el caso del diésel, el precio regional aumentó de US$1,12 por litro en febrero a US$1,30 en junio, nivel que volvió a registrarse durante las primeras semanas de agosto.

La estabilidad de estos valores en niveles elevados muestra que la baja posterior del precio internacional del crudo todavía no se trasladó completamente al consumidor final.


Por qué los precios no bajan al mismo ritmo que el petróleo

La transmisión de las variaciones internacionales hacia los consumidores no es inmediata ni uniforme entre los países de la región.

Entre los factores que explican las diferencias aparecen los subsidios, los controles de precios y los mecanismos de estabilización implementados por algunos gobiernos.

También inciden la estructura de refinación y transporte, los seguros, los impuestos, los márgenes comerciales, la volatilidad cambiaria y las regulaciones de cada mercado.

Estos elementos pueden generar un retraso en la reducción de los precios internos incluso cuando disminuye la cotización internacional del petróleo.


Impacto sobre hogares y empresas

El encarecimiento de la energía excede al mercado de los combustibles y tiene efectos sobre distintos sectores de la economía.

Los mayores precios de la gasolina y el diésel incrementan los costos de movilidad y transporte de mercancías, presionan sobre los gastos de los hogares y elevan los costos asociados con distintas actividades productivas.

De esta manera, la inflación energética puede trasladarse progresivamente hacia otros bienes y servicios, especialmente aquellos con una elevada dependencia del transporte.

El escenario regional muestra así que las tensiones del mercado petrolero internacional continúan teniendo un impacto significativo sobre América Latina y el Caribe, mientras los precios internos de los combustibles permanecen elevados pese a la moderación registrada posteriormente en la cotización del crudo.

Fuente: Strategic Energy

Redaccion

Al Sur Noticias

Dejá una respuesta