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Represas de Santa Cruz: los fondos de China están disponibles, pero las obras siguen frenadas

El complejo hidroeléctrico sobre el río Santa Cruz continúa sin actividad pese a que los bancos chinos desembolsaron unos USD 150 millones para reactivar los trabajos. El dinero permanece inmovilizado y el gobernador Claudio Vidal reclama que Nación habilite los recursos antes de que termine la veda invernal.

Las represas hidroeléctricas de Santa Cruz vuelven a quedar en el centro de la discusión entre el Gobierno nacional y la administración provincial. Aunque China realizó el desembolso solicitado para avanzar con la reactivación del proyecto, los trabajos permanecen paralizados y los recursos todavía no fueron transferidos a las empresas contratistas.

Según la información publicada por El Post Energético, los bancos chinos giraron alrededor de USD 150 millones destinados a retomar el complejo hidroeléctrico sobre el río Santa Cruz. Sin embargo, ocho meses después, el dinero continúa depositado en una cuenta especial, mientras las máquinas siguen detenidas.

El desembolso había sido gestionado por el Gobierno nacional con el objetivo de reactivar inicialmente la obra de la represa La Barrancosa. En enero, se había informado que USD 136 millones ya habían ingresado al país, mientras que otros USD 14 millones permanecerían en China para pagos vinculados con maquinaria y equipamiento.

Claudio Vidal reclama liberar los fondos para retomar la construcción

El gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, volvió a reclamarle a la Nación que transfiera los recursos a las empresas responsables de la construcción. El objetivo es aprovechar la ventana de trabajo que se abre cuando finaliza la veda invernal.

La demora genera preocupación porque, si los fondos no son liberados a tiempo, podría perderse nuevamente la temporada operativa y extenderse el parate de un proyecto estratégico para la provincia.

La situación contrasta con el anuncio realizado en marzo por el Gobierno nacional, cuando se informó la firma de una nueva adenda contractual destinada a ordenar las condiciones económicas y técnicas y permitir la reactivación de las obras.

Un proyecto energético que acumula años de demoras

Las represas La Barrancosa y Cóndor Cliff comenzaron a construirse bajo un esquema de financiamiento chino y quedaron paralizadas en diciembre de 2023. Desde entonces, el proyecto atravesó negociaciones contractuales, reclamos empresarios y discusiones sobre el financiamiento.

La iniciativa contempla dos centrales hidroeléctricas sobre el río Santa Cruz y fue concebida como una de las principales obras de generación energética de la Patagonia. La represa La Barrancosa registra un grado de avance considerablemente mayor que la Cóndor Cliff, cuyo desarrollo quedó en una situación más compleja.

El complejo, además, requiere completar la infraestructura necesaria para vincular la generación hidroeléctrica con el sistema eléctrico nacional, otro de los componentes que condicionan la puesta en funcionamiento integral del proyecto.

El Gobierno negoció una nueva salida contractual

En marzo, el Gobierno nacional anunció un entendimiento entre ENARSA, la constructora china Gezhouba y las empresas que integran la unión transitoria encargada de ejecutar los trabajos. La denominada Adenda 12 buscó destrabar el contrato y establecer nuevas condiciones para avanzar con la obra.

A esto se sumó una renegociación mediante la cual ENARSA reconoció a los contratistas un saldo de aproximadamente USD 257 millones en concepto de compensación, a cambio de que desistieran de futuros reclamos, según la información difundida sobre el acuerdo.

El problema actual ya no parece estar centrado únicamente en la disponibilidad del financiamiento chino, sino en el circuito que debe permitir que esos recursos lleguen efectivamente al frente de obra.

Las represas de Santa Cruz, entre la energía y la disputa política

La parálisis de las obras mantiene abierto un debate que excede la cuestión financiera. Para Santa Cruz, la finalización del complejo representa una fuente potencial de actividad económica, empleo e infraestructura energética. Para el Gobierno nacional, en cambio, el proyecto arrastra una compleja historia contractual y financiera que obligó a renegociar sus condiciones.

La obra también tiene una dimensión geopolítica: su financiamiento está vinculado a bancos chinos y su ejecución involucra a la empresa Gezhouba. La decisión de avanzar con la reactivación fue presentada durante 2026 como parte de un proceso de normalización de la relación económica entre Argentina y China.

Por ahora, la contradicción permanece: los fondos para reactivar las represas de Santa Cruz fueron desembolsados, pero las máquinas todavía no volvieron a trabajar. El desafío inmediato para Nación y la provincia será convertir ese financiamiento disponible en obras concretas antes de que vuelva a cerrarse la ventana de trabajo por las condiciones climáticas de la Patagonia.

Redaccion

Al Sur Noticias

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