Santa Cruz: crece la disputa sindical por la representación de los trabajadores de las plantas pesqueras
La pelea entre SITFAL y STIA suma un nuevo capítulo con una campaña de afiliaciones en establecimientos pesqueros de la provincia. La disputa pone en juego la representación gremial, los convenios colectivos, la elección de delegados y los aportes sindicales. Ambos sectores, sin embargo, coinciden en rechazar el uso de cooperativas de trabajo.
La representación de los trabajadores de las plantas pesqueras de Santa Cruz atraviesa una nueva etapa de tensión. El Sindicato de Trabajadores de Fábricas de Alimentos (SITFAL) lanzó una campaña para incorporar afiliados en establecimientos de la provincia, mientras que el Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA) respondió con fuertes cuestionamientos y acusaciones públicas de “fraude”.
El enfrentamiento tiene especial intensidad en Puerto Deseado, aunque también alcanza a Caleta Olivia y otras localidades vinculadas con el procesamiento de productos pesqueros. En el fondo de la disputa aparecen cuestiones centrales para la actividad: el encuadramiento sindical, los convenios colectivos, la representación dentro de las empresas, la elección de delegados y los aportes derivados de la actividad gremial.
La acusación de “fraude” formulada en el marco de la controversia no constituye, hasta el momento, una decisión judicial que haya determinado irregularidades en la campaña de afiliación de SITFAL. Por eso, debe ser ubicada dentro de la confrontación entre las organizaciones sindicales y no presentada como un hecho judicialmente comprobado.
STIA y SITFAL: los antecedentes de la pelea gremial
La disputa no es nueva. Sus antecedentes se remontan a 2021, cuando la Federación de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (FTIA) impulsó un proceso de reorganización sindical en Santa Cruz.
En aquel momento se realizaron asambleas en plantas procesadoras de merluza, calamar y langostino, mientras se avanzaba en la reconstrucción de la estructura del STIA en Puerto Deseado. El objetivo incluía recuperar la representación sindical y avanzar hacia un convenio colectivo para la actividad pesquera.
El proceso derivó en nuevos cuestionamientos sobre quién debía ejercer la representación de los trabajadores y cómo debían administrarse los aportes vinculados con la actividad gremial.
Un punto de inflexión llegó en diciembre de 2023, cuando la entonces cartera laboral nacional otorgó, mediante la Resolución 1578/2023, la inscripción gremial al Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación de Santa Cruz como asociación sindical de primer grado.
La resolución estableció un ámbito de actuación que comprende a trabajadores dependientes de la industria de la alimentación vinculados con el procesamiento de pescado, con zona de actuación en Puerto Deseado.
En abril de 2024, además, la FTIA anunció la normalización de su filial en Puerto Deseado, con Diego Martos al frente de la conducción local. El proceso fue presentado como parte de la reconstrucción de la organización sindical de la alimentación en Santa Cruz.
La disputa por los trabajadores de las plantas pesqueras
Durante 2025, SITFAL profundizó sus cuestionamientos contra empresas y contra la conducción del STIA. Entre sus planteos aparecieron denuncias sobre diferencias salariales, presuntas irregularidades, acuerdos que calificó como “apócrifos” y situaciones de precarización laboral.
La organización también vinculó sus reclamos con el trabajo no registrado y la utilización de estructuras cooperativas en establecimientos de Puerto Deseado, Caleta Olivia y Puerto San Julián.
En paralelo, SITFAL comenzó a tener una participación más activa en las discusiones sobre la política pesquera provincial. Sus reclamos apuntaron a que el debate sobre el sector no se limite a cuestiones productivas, sino que también contemple las condiciones laborales, el procesamiento en tierra, la transparencia y el destino de los recursos pesqueros.
Ahora, la disputa dio un paso más: dejó de concentrarse exclusivamente en las posiciones públicas de cada sindicato y pasó a desarrollarse directamente sobre el terreno de las afiliaciones.

Afiliaciones, delegados y poder sindical
La cantidad de afiliados constituye un factor determinante en la disputa. Una organización con mayor presencia entre los trabajadores puede fortalecer su capacidad para intervenir en las plantas, promover la elección de delegados y disputar espacios de representación frente a las empresas y las autoridades laborales.
En ese escenario, el STIA reivindica su estructura institucional, su inscripción gremial en Santa Cruz y el respaldo de la federación nacional de la alimentación. SITFAL, por su parte, busca consolidarse como una alternativa sindical con presencia directa entre los trabajadores de las plantas pesqueras.
La pelea, por lo tanto, excede una discusión formal sobre afiliaciones. Lo que está en juego es quién tendrá capacidad efectiva para representar a los trabajadores, y ocupar los espacios gremiales dentro de una industria estratégica para varias localidades de la costa santacruceña.
El único punto de coincidencia: rechazo a las cooperativas de trabajo
En medio de la confrontación aparece un dato particular: pese a sus profundas diferencias, SITFAL y STIA coinciden en rechazar el uso de cooperativas de trabajo en el ámbito de la actividad.
Sin embargo, la situación normativa en Santa Cruz es más compleja. La provincia no establece una prohibición expresa para la utilización de cooperativas de trabajo en el procesamiento de productos pesqueros y su legislación contempla la participación de cooperativas en el sector.
Ese punto agrega otra dimensión al conflicto, porque el debate sindical se cruza con una discusión más amplia sobre las formas de contratación, la formalización del empleo y las condiciones en las que se desarrolla el procesamiento de pescado en tierra.
Una pulseada que puede redefinir la representación gremial
La campaña de afiliaciones de SITFAL y la respuesta del STIA abren una nueva fase en una disputa que lleva varios años. El resultado no sólo tendrá consecuencias para las organizaciones sindicales, sino también para las relaciones laborales dentro de las plantas pesqueras de Santa Cruz.
Por ahora, el enfrentamiento se mantiene en el terreno gremial y público, con acusaciones cruzadas y una competencia cada vez más visible por sumar trabajadores y delegados.
En una actividad donde el procesamiento en tierra constituye un componente central de la cadena pesquera, la definición de quién representa a los trabajadores puede convertirse en uno de los principales ejes de la discusión laboral y productiva en Santa Cruz.
