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La cereza de Los Antiguos que busca conquistar el mundo con un sello único de calidad

La fruta emblemática del norte de Santa Cruz se convirtió en la primera fruta fresca argentina en obtener una Denominación de Origen. El reconocimiento distingue a las cerezas producidas en el valle patagónico por su sabor, firmeza y calibre, y abre nuevas oportunidades para su exportación y el turismo.

En el extremo norte de Santa Cruz, a orillas del Lago Buenos Aires y muy cerca de la frontera con Chile, Los Antiguos busca llevar una de sus principales producciones a nuevos mercados internacionales.

La cereza producida en este valle obtuvo la Denominación de Origen (DO) “Cereza del Valle de Los Antiguos-Patagonia”, un reconocimiento que la convierte, según los productores y organismos que participaron del proceso, en la primera fruta fresca argentina en acceder a esta certificación.

El distintivo no se limita a identificar el lugar donde se produce. También establece parámetros específicos de calidad que debe cumplir la fruta para poder utilizar el sello.

Más de 100 días en el árbol, una de las claves de su calidad

El diferencial de la cereza de Los Antiguos fue estudiado durante varios años mediante degustaciones y comparaciones con producciones de Mendoza, Neuquén, Río Negro y Chubut.

El trabajo realizado junto al INTA permitió identificar una característica vinculada directamente con las condiciones productivas del valle: el tiempo que la fruta permanece en el árbol.

Mientras en otras zonas productoras el período entre la plena floración y la cosecha puede ubicarse entre los 60 y 70 días, en Los Antiguos el fruto permanece más de 100 días en la planta.

De acuerdo con los productores, ese ciclo más prolongado favorece tres atributos buscados en los mercados internacionales: mayor concentración de azúcar, mayor firmeza y mayor calibre.

La floración ocurre durante octubre y, por sus características, la producción es conocida como una cereza tardía.

Denominación de Origen: qué cambia para la cereza santacruceña

El camino hacia la certificación comenzó con el sello “Alimentos Argentinos” y posteriormente avanzó hacia la Denominación de Origen.

El reconocimiento oficial fue acompañado por la creación de la Asociación Civil Consejo de la Denominación de Origen Cereza del Valle de Los Antiguos-Patagonia, integrada por productores de la Cooperativa El Oasis y la firma Río Alara.

Además, se desarrolló un Manual de Gestión destinado a establecer los procedimientos para garantizar la trazabilidad, la estandarización y el control de calidad de la producción.

No todas las cerezas podrán llevar el nuevo distintivo. Para acceder a la DO, la fruta debe cumplir parámetros determinados de calibre, firmeza, color y “crunch”, además de otros criterios relacionados con sus características organolépticas.

Las cajas autorizadas incorporarán también una etiqueta inviolable con código QR, destinada a facilitar la identificación del producto y su origen.

Una cereza argentina que ya llega a mercados internacionales

La Denominación de Origen llega en un momento en que la producción de Los Antiguos ya tiene presencia internacional.

La región llegó a exportar cerezas a unos 25 países y actualmente mantiene operaciones regulares con entre 18 y 20 mercados. Entre los principales destinos aparecen Inglaterra, Estados Unidos y España.

Con la nueva certificación, el objetivo de los productores es reforzar la presencia en esos mercados y avanzar hacia nuevos destinos, entre ellos Tailandia.

Las primeras exportaciones identificadas con el sello de Denominación de Origen están previstas para los próximos meses, lo que permitirá utilizar la certificación como una herramienta adicional para diferenciar la producción patagónica.

El respaldo del CFI y el trabajo de los productores

El proceso involucró a productores, técnicos, organismos públicos y empresas empacadoras.

Según información del Consejo Federal de Inversiones (CFI), participaron diez familias productoras y diez técnicos vinculados al Consejo Regulador y al Consejo Asesor de la DO, además de especialistas, representantes técnicos provinciales, profesionales del INTA y las dos empacadoras autorizadas.

El CFI también acompañó el proyecto mediante asistencia técnica y económica, capacitaciones y la implementación de mecanismos de trazabilidad tanto en los establecimientos productivos como en las plantas de empaque.

La intención es que la certificación no sea solamente una herramienta de comercialización, sino también un mecanismo permanente para preservar las características que distinguen a la cereza de este valle patagónico.

De la producción al turismo: el otro desafío de Los Antiguos

La Denominación de Origen también abre una posibilidad que excede al comercio exterior.

Desde el sector productivo consideran que la cereza puede convertirse en un atractivo turístico y gastronómico de Los Antiguos, aprovechando los paisajes de la localidad y el interés que ya generan las visitas a las plantas de empaque.

La propuesta apunta a desarrollar una experiencia similar a otros circuitos productivos argentinos, articulando agricultura, gastronomía y turismo.

El proyecto será presentado en la Feria Internacional de Turismo (FIT), donde la cereza de Los Antiguos buscará mostrar no solamente sus atributos como fruta de exportación, sino también la identidad de un valle que convirtió a esta producción en uno de sus principales símbolos.

Así, una fruta cultivada en uno de los extremos australes de la Argentina se prepara para afrontar un nuevo desafío: hacer del origen patagónico una marca reconocible en los mercados del mundo. 

Redaccion

Al Sur Noticias

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