Aramco advierte que las reservas mundiales de petróleo están en niveles “aterradoramente bajos”
El CEO de Saudi Aramco, Amin Nasser, señaló que recomponer los inventarios podría demandar hasta dos años aun si el Estrecho de Ormuz recupera plenamente sus operaciones.
El CEO de Saudi Aramco, Amin Nasser, advirtió que los inventarios mundiales de petróleo se encuentran en niveles “aterradoramente bajos” después de meses de interrupciones provocadas por el conflicto en Medio Oriente.
Durante el Energy Intelligence Forum, realizado en Londres, Nasser sostuvo que la presión sobre los mercados continuará mientras el Estrecho de Ormuz no vuelva a operar con normalidad y no se recupere la confianza de los operadores.
Según el ejecutivo, el mundo ingresó en la crisis con cerca de 10.000 millones de barriles en inventarios globales. Desde entonces, se perdieron casi 3.000 millones de barriles de oferta bruta, mientras más de 1.000 millones fueron retirados de las existencias para compensar parcialmente el faltante.
Nasser estimó que quedan menos de 6.000 millones de barriles en inventarios comerciales, aunque advirtió que la mayor parte no está prácticamente disponible para responder a una nueva interrupción del suministro.

El impacto sobre el crudo y los combustibles
La reducción de los inventarios afecta tanto al petróleo crudo como a los productos refinados. Nasser señaló que la presión sobre los combustibles fue incluso mayor que sobre el crudo.
Las principales economías anunciaron la liberación de hasta 100 millones de barriles de petróleo y diésel de sus reservas de emergencia, una medida que puede ofrecer alivio temporal, pero que, según el CEO de Aramco, no resuelve el desequilibrio estructural entre oferta y demanda.
“Las reservas de emergencia pueden comprarnos un invierno. No pueden solucionar el suministro a largo plazo”, sostuvo Nasser durante su exposición en Londres.
El ejecutivo estimó que, incluso después de una reapertura completa de Ormuz, los países consumidores podrían necesitar hasta dos años para recomponer sus inventarios mientras continúan abasteciendo la demanda mundial.
Los productores del Golfo aumentan los envíos
Mientras persisten las restricciones, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait incrementaron su producción y sus exportaciones. Los productores también utilizan sus propias flotas de tanqueros para sostener los movimientos de crudo a través de la región.
Los flujos de petróleo se recuperaron hasta niveles cercanos a los registrados antes del conflicto, pero el mercado continúa incorporando una prima de riesgo por posibles interrupciones en el Golfo Pérsico y el Mar Rojo.
Esa percepción contribuyó a mantener al Brent cerca de los US$100 por barril durante el último mes, pese a la recuperación de parte de los volúmenes de exportación.

Aramco busca rutas alternativas
Saudi Aramco también reforzó sus mecanismos para reducir la dependencia de una única vía de exportación.
La compañía incrementó los envíos desde su terminal de Ras Tanura y recuperó los flujos de su oleoducto Este-Oeste hasta alrededor del 80% de su capacidad, luego de una interrupción temporal provocada por un ataque. La recuperación permitió trasladar mayores volúmenes de crudo hacia el Mar Rojo.
Nasser explicó que Aramco logró sostener sus suministros durante el conflicto mediante el uso de almacenamiento internacional y la reparación rápida de infraestructura afectada.
La empresa analiza además nuevas rutas de exportación y una ampliación de su capacidad de almacenamiento en el extranjero para reducir su exposición a eventuales interrupciones de cualquier corredor individual.
Un mercado con menor margen de seguridad
La advertencia de Aramco apunta a un problema que va más allá de la recuperación inmediata de los flujos de crudo: reconstruir el colchón de inventarios demandará tiempo.
Incluso si el tránsito por Ormuz se normaliza, los barriles utilizados para compensar la caída de la oferta deberán ser repuestos mientras la demanda mundial continúa. Para Nasser, esa situación deja al sistema energético con un margen de seguridad mucho menor frente a nuevas interrupciones.
La combinación entre inventarios reducidos, riesgos geopolíticos y mayores costos logísticos mantiene así elevada la sensibilidad de los mercados petroleros ante cualquier nuevo incidente que afecte las rutas de suministro.
