Zona Fría: cuándo cambiarán los subsidios al gas y cuánto podrían aumentar las facturas
La Ley 27.828 redefine el acceso a las bonificaciones en distintas provincias y modifica la base de cálculo del beneficio en la Patagonia. La aplicación en las boletas dependerá de los pasos regulatorios pendientes.
La reforma elimina las ampliaciones incorporadas en 2021, que extendieron una bonificación del 30% a localidades de provincias como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y San Luis, entre otras.
Con el nuevo esquema, la bonificación adicional en esas zonas quedará limitada a usuarios residenciales que estén inscriptos en el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF) y cumplan con los criterios establecidos por la ley. Entre ellos figuran ingresos familiares de hasta tres Canastas Básicas Totales para un hogar tipo 2, además de determinadas condiciones vinculadas con el Certificado Único de Discapacidad (CUD), el Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBaP) y las pensiones vitalicias para veteranos de la Guerra de Malvinas.
Quienes vivan en las zonas incorporadas en 2021 y no cumplan los requisitos perderán la bonificación adicional. Para quienes sí accedan al beneficio, el descuento se aplicará sobre los consumos base que determine la autoridad de aplicación.
En cambio, la Patagonia, Malargüe y la Puna conservarán el régimen histórico de Zona Fría, aunque la bonificación se concentrará en el precio del gas y no cubrirá de la misma manera todos los componentes de la factura.

Cuándo se reflejará en las facturas
Aunque la ley ya está vigente desde su publicación en el Boletín Oficial, la aplicación concreta del nuevo esquema requiere adecuaciones administrativas y tarifarias.
La Secretaría de Energía deberá establecer el procedimiento correspondiente y definir los consumos base subsidiados según las regiones y subzonas bioambientales. Luego, el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENReGE) deberá instrumentar los cambios en los cuadros tarifarios.
Por ese motivo, noviembre aparece como una fecha estimada para que los cambios comiencen a reflejarse en las facturas, aunque no debe tomarse como un plazo confirmado para todos los usuarios. La fecha efectiva dependerá de las disposiciones regulatorias y de los ciclos de facturación de cada prestadora.
Cuánto podrían aumentar las boletas en la Patagonia
Las estimaciones incluidas en el informe original muestran que el cambio en la base de cálculo podría generar aumentos incluso en las regiones que conservarán el beneficio histórico.
En Río Gallegos, Santa Cruz, el ejemplo presentado para un hogar residencial con un consumo mensual de 625 metros cúbicos proyecta que la factura pasaría de $114.892 a $147.673, lo que representa un incremento del 29%.
Para un usuario alcanzado por el esquema focalizado en esa misma ciudad, la estimación indica que la boleta subiría de $30.892 a $63.673, un aumento del 106%. La variación se explica, según el informe, por la exclusión de los cargos fijos y de transporte de la base sobre la que se aplica la bonificación.
Estos valores son proyecciones para perfiles de consumo específicos, no aumentos uniformes para todos los hogares. El impacto individual dependerá del consumo, la categoría residencial y los componentes de la tarifa.

El impacto en las zonas que pierden la bonificación universal
En las localidades de las zonas ampliadas, el efecto podría ser mayor para quienes dejen de recibir el descuento del 30%.
El informe toma como ejemplo a Salliqueló, en el sur de la provincia de Buenos Aires. Para un hogar con un consumo mensual de 400 metros cúbicos que pierda el beneficio, estima que la factura pasaría de $53.257 a $163.370, una suba del 207%.
Para un hogar de la misma localidad que conserve el subsidio por cumplir los requisitos del SEF, la proyección señala un aumento del 110%, de $66.950 a $140.864. En este caso, la bonificación se aplicaría únicamente sobre el consumo base subsidiado.
Las cifras corresponden a los ejemplos difundidos y deberán contrastarse con los cuadros tarifarios que finalmente se aprueben.
Cómo se financia el régimen
El Fondo Fiduciario para Subsidios de Consumos de Gas se financia mediante un recargo aplicado al precio del gas en el punto de ingreso al sistema de transporte. La Ley 27.828 mantiene ese mecanismo con un recargo de hasta el 7,5%, con facultades para que el Poder Ejecutivo lo aumente o reduzca dentro de los límites previstos por la norma.
La modificación reduce el universo de usuarios que acceden a la bonificación adicional en las zonas ampliadas, mientras mantiene el régimen histórico para la Patagonia, Malargüe y la Puna bajo una base de cálculo más acotada.
El cambio central, por lo tanto, no será igual para todo el país: algunos hogares perderán el descuento por completo, otros conservarán una bonificación limitada y los usuarios patagónicos podrían afrontar aumentos por la modificación de los componentes de la factura alcanzados por el beneficio
