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Quintana Energy amplía su negocio con campos maduros, almacenamiento de gas y exploración en Vaca Muerta

La compañía elevó su producción a 21.200 barriles equivalentes diarios tras incorporar áreas de YPF y busca adelantar sus primeros pozos no convencionales en Mendoza.

Quintana Energy consolidó su expansión en el sector hidrocarburífero argentino con una estrategia que combina la recuperación de yacimientos convencionales, el desarrollo de infraestructura para almacenar gas y la exploración de nuevas oportunidades en Vaca Muerta, en el sur de Mendoza.

Una parte importante del crecimiento se apoyó en la adquisición de áreas que YPF puso a la venta a través del Plan Andes. En febrero de 2025, la compañía completó, junto con TSB, el traspaso del Clúster Sur de Mendoza. En Río Negro, además, asumió la operación de Estación Fernández Oro (EFO), uno de los principales yacimientos gasíferos de la provincia.

A esos activos se sumó Cañadón León, en Santa Cruz. De acuerdo con cifras difundidas por el CEO de la empresa, Carlos Gilardone, estas incorporaciones permitieron pasar de una producción de unos 400 barriles equivalentes de petróleo diarios a 21.200 BOE/d.

En gas natural, la producción aumentó de 900.000 metros cúbicos diarios en mayo de 2025 a 1,896 millones en agosto de 2026, volumen que ubicó a Quintana entre las principales productoras del país, en el noveno puesto según los datos difundidos.

Río Negro y Mendoza: recuperar gas y aprovechar los reservorios

Uno de los ejes del plan de Quintana Energy es mejorar el rendimiento de campos convencionales que habían perdido productividad. Para eso, la empresa comenzó a implementar alternativas que permitan extender la vida útil de los reservorios y recuperar hidrocarburos que todavía permanecen en el subsuelo.

En Estación Fernández Oro, ubicada en la zona rural de Allen, Río Negro, puso en marcha una prueba piloto de reinyección de gas seco para recuperar líquidos y optimizar el rendimiento del yacimiento.

El esquema consiste en comprar gas durante los meses de menor demanda, inyectarlo en el reservorio y volver a producirlo durante el invierno, cuando aumenta el consumo. La operación también busca recuperar líquidos que pueden quedar atrapados en la formación cuando disminuye la presión.

Para avanzar con el proyecto, Quintana adaptó instalaciones existentes e incorporó equipos de compresión. La iniciativa cuenta, además, con antecedentes técnicos registrados entre 2018 y 2019 en el pozo EFO-95, donde un ciclo de reinyección permitió mejorar la recuperación de líquidos.

Almacenamiento subterráneo de gas en Mendoza Sur

La estrategia tiene otro componente en Mendoza, donde la compañía desarrolla un sistema de almacenamiento subterráneo de gas sobre áreas incorporadas a través del Plan Andes.

En octubre de 2025, el proyecto había alcanzado un caudal de inyección de 240.000 metros cúbicos diarios. La empresa proyectó una capacidad potencial superior a los ocho millones de metros cúbicos por día con la incorporación de nuevos compresores.

La operación se concentra en la formación El Troncoso Inferior, cuyas características geológicas permiten evaluar su utilización como reservorio de almacenamiento. El objetivo es inyectar excedentes durante el verano y recuperarlos en los meses de mayor demanda, cuando el sistema energético necesita reforzar el abastecimiento.

La infraestructura disponible en el clúster, que incluye instalaciones de procesamiento y transporte, también podría facilitar el manejo de parte del gas asociado que genere un futuro desarrollo no convencional en la provincia.

La apuesta por la lengua mendocina de Vaca Muerta

En paralelo, Quintana Energy busca comprobar el potencial de la extensión norte de Vaca Muerta, una zona que permaneció al margen de los principales desarrollos de la formación.

El foco está puesto en Cañadón Amarillo, donde la compañía dispone de más de 100.000 acres con potencial no convencional. Como parte de las tareas preliminares, completó estudios sísmicos sobre más de 200 kilómetros cuadrados y avanzó con relevamientos geológicos en Sierra de Reyes, donde la roca madre aflora en superficie.

Los trabajos buscan caracterizar el recurso y establecer las condiciones para iniciar la perforación. En marzo de 2026, Gilardone anticipó que la empresa trabajaba con YPF para adelantar el cronograma inicial, que contemplaba dos pozos horizontales de 1.500 metros para 2027 y 2028.

En mayo, el ejecutivo señaló que el objetivo era perforar el primer pozo no convencional hacia fines de 2026 y el segundo a comienzos de 2027. Para acelerar el plan, ambas compañías analizaban compartir el equipo de perforación y el set de fractura que YPF trasladaba a Mendoza, con el propósito de distribuir los costos de movilización.

“Cuando uno mira los mapas históricos de Vaca Muerta, todos terminan en el Río Colorado. Ninguno muestra el potencial al norte. Pero la roca llega hasta Malargüe. Estamos arañando la parte muy inicial de la cuenca”, afirmó Gilardone.

Infraestructura convencional para impulsar nuevos desarrollos

Para Quintana Energy, los proyectos de almacenamiento y exploración forman parte de una misma estrategia: aprovechar la infraestructura de los campos convencionales para recuperar producción y, eventualmente, acompañar la expansión del shale en Mendoza.

La empresa evalúa que los reservorios de Mendoza Sur podrían utilizarse para administrar futuros excedentes de gas asociado. Como referencia, considera experiencias de otras cuencas productoras, como la estadounidense Permian.

El avance de los proyectos también comenzó a despertar interés financiero. En mayo, ejecutivos de Banco Galicia recorrieron activos de la compañía en Mendoza Sur y Estación Fernández Oro para conocer los avances productivos y los trabajos relacionados con la extensión de Vaca Muerta.

Además, la firma mantuvo reuniones con organismos financieros internacionales en Estados Unidos para presentar oportunidades de inversión vinculadas con su cartera de activos.

La evolución de estas iniciativas dependerá de los resultados técnicos, las inversiones necesarias y la disponibilidad de infraestructura. El desafío para Quintana será convertir la recuperación de campos maduros y los proyectos de almacenamiento en una plataforma para desarrollar nuevos recursos no convencionales en Mendoza.

Fuente: Más Energía

Redaccion

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