Ormachea advirtió que Vaca Muerta no alcanza y pidió integrar a toda la economía
El presidente de la CEPH sostuvo que el desarrollo energético puede aportar divisas e ingresos fiscales, pero remarcó que la industria necesita financiamiento y una cadena de valor capaz de crecer al mismo ritmo.
El presidente de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH), Carlos Ormachea, advirtió que Vaca Muerta no resolverá por sí sola los problemas estructurales de la Argentina y reclamó una estrategia que integre a todos los sectores económicos. En una entrevista exclusiva con ADNSUR, el también chairman de Tecpetrol destacó el potencial exportador de la formación, aunque subrayó que su desarrollo debe acompañarse con inversiones, financiamiento y una cadena de proveedores preparada para expandirse.
“Hay un pensamiento mágico de los argentinos, que creen que nos salvamos con Vaca Muerta, así como antes nos salvamos con una cosecha. No nos vamos a salvar solo con Vaca Muerta, es un sector que va a contribuir a que la Argentina pueda salir de sus problemas, pero necesitamos una solución que integre a todos los sectores de la economía”, afirmó.
Ormachea señaló que la formación puede ayudar a aliviar dos restricciones históricas del país: la falta de divisas, mediante las exportaciones, y la escasez de recursos fiscales. Sin embargo, pidió evitar que la magnitud de la actividad no convencional opaque las oportunidades que todavía existen en los yacimientos convencionales.

Divisas, ahorro energético y acceso al financiamiento
El titular de la CEPH consideró que Vaca Muerta constituye un proyecto competitivo incluso si bajan los precios internacionales del petróleo. En ese sentido, advirtió que el barril por encima de los US$ 100 responde a una coyuntura excepcional vinculada con los conflictos bélicos y no debería ser la única referencia para evaluar las inversiones.
También destacó el aporte del gas producido localmente para reducir los costos de abastecimiento. Según explicó, el precio promedio del gas doméstico se ubica en torno a los US$ 3,5 por millón de BTU, mientras que importarlo podría costar unas ocho veces más.
“Aunque seamos grandes exportadores de gas, es probable que en invierno algo tengamos que importar”, sostuvo. En los períodos de mayor demanda, explicó, un barco de gas natural licuado (GNL) que inicialmente iba a exportar podría destinarse al mercado interno mediante su regasificación en Escobar, si las necesidades de consumo lo justifican.
En ese escenario, consideró que proyectos como Southern Energy y Argentina LNG son relevantes para consolidar el desarrollo de la industria energética nacional.
Ormachea también destacó la recuperación del acceso al financiamiento internacional. Estimó que el sector obtuvo alrededor de US$ 15.000 millones en el exterior durante los últimos tres años, recursos que contribuyeron a sostener las inversiones y elevar la producción petrolera desde poco más de 500.000 barriles diarios hacia el objetivo del millón.
No obstante, advirtió que los flujos generados por el propio negocio no son suficientes para financiar toda la expansión de la capacidad productiva. Por eso, planteó la necesidad de incorporar capital nuevo, mantener el acceso al crédito internacional y desarrollar instrumentos de financiamiento doméstico de largo plazo y en dólares.
“El costo de capital claramente impacta en la competitividad”, remarcó, al señalar que el encarecimiento reciente del financiamiento representa un desafío para una industria intensiva en capital.

Los yacimientos convencionales y el empleo en las provincias
El presidente de la CEPH también puso el foco en los campos maduros, donde la caída de productividad eleva los costos operativos. Según su análisis, el traspaso de esos activos a operadores especializados, junto con mejoras tecnológicas y una menor carga impositiva, puede contribuir a sostener la actividad.
La cuestión tiene especial relevancia para regiones como el Golfo San Jorge, donde numerosas comunidades dependen del empleo petrolero. Para Ormachea, preservar esa producción no es únicamente una cuestión de rentabilidad, sino también social y política.
“Hay un valor social y político en poder mantener la actividad. Esto, en definitiva, es trabajo, y eso es lo que la gente necesita”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que la recuperación de los yacimientos convencionales requiere un trabajo conjunto entre gobiernos, empresas operadoras, inversores y proveedores. El objetivo es mejorar la rentabilidad de los campos y mantener puestos de trabajo en las localidades vinculadas a la industria.

Una cadena de valor que debe acompañar el crecimiento
Ormachea destacó que la Argentina construyó durante décadas una industria nacional de bienes y servicios que hoy resulta fundamental para el desarrollo de los hidrocarburos. Esa red de proveedores, explicó, acompaña tanto a los proyectos de Vaca Muerta como a las operaciones convencionales.
Como ejemplo, mencionó Fortín de Piedra, el proyecto de shale gas impulsado por Tecpetrol. Durante su construcción participaron 1.147 empresas de 15 provincias y el 97% de los suministros fue de origen nacional. Actualmente, el bloque aporta entre el 15% y el 18% del gas natural producido en el país.
El ejecutivo también señaló que la relación entre Vaca Muerta y otras industrias funciona en ambos sentidos: los proyectos petroleros incorporan conocimientos y tecnologías de distintos sectores, mientras que los proveedores trasladan su experiencia a nuevas actividades.
Sin embargo, advirtió que el rápido declino de los pozos no convencionales obliga a perforar y poner en producción nuevas unidades de manera constante. Por eso, la capacidad de respuesta de los proveedores y de la infraestructura es determinante para sostener el ritmo de crecimiento.
“Esto es una cadena larga. Si uno solo de esos eslabones quiere ir más rápido y el resto no tiene la capacidad de acompañar, la velocidad no va a ser la deseada”, planteó.
En consecuencia, sostuvo que el financiamiento no debe concentrarse exclusivamente en las operadoras o en las grandes obras, sino que también tiene que alcanzar al conjunto de empresas que integran la cadena de valor.
GNL, procesamiento de líquidos y continuidad de las inversiones
Entre los próximos desafíos, Ormachea mencionó la expansión de los proyectos de gas natural licuado (GNL) y el procesamiento de líquidos asociados al gas, conocidos como NGL. En ese segmento, empresas como TGS e YPF desarrollan iniciativas para aprovechar esos recursos, especialmente los vinculados con la producción petrolera.
Según explicó, la industria avanza hacia esquemas de cooperación entre compañías, con proyectos compartidos y adelantos de fondos para obras de infraestructura en coordinación con la provincia de Neuquén.
Por último, el titular de la CEPH reconoció que la volatilidad histórica de las políticas energéticas representa un riesgo para las inversiones de largo plazo. Sin embargo, identificó dos factores que podrían contribuir a dar continuidad al desarrollo: el consenso político y social que, a su entender, alcanzó Vaca Muerta, y el elevado costo económico que tendría para el país desaprovechar sus recursos.
Fuente: ADNSur
