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La industria argentina pide alivio fiscal y más capacitación para competir: las demandas que llegaron a la Conferencia de la UIA

Empresarios de los sectores textil, audiovisual y citrícola reclamaron incentivos a la inversión, una menor presión tributaria y políticas de formación técnica para fortalecer la producción nacional. El diagnóstico expuesto en la 32ª Conferencia Industrial de la UIA puso el foco en los obstáculos que limitan la competitividad y el desarrollo de nuevos mercados.

La industria argentina volvió a poner sobre la mesa uno de sus principales desafíos: transformar el conocimiento, el talento profesional y las capacidades productivas en ventajas competitivas concretas. Durante la 32ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA), representantes de distintos sectores coincidieron en que el potencial empresarial del país necesita mejores condiciones económicas para traducirse en inversiones, producción y empleo.

Los reclamos apuntaron especialmente a cuatro cuestiones: reducción de la carga tributaria, acceso al financiamiento, incentivos para invertir y fortalecimiento de la educación técnica.

El planteo surgió de un panel que reunió a empresarios de las industrias textil, audiovisual y citrícola, quienes expusieron las dificultades que enfrentan sus actividades para sostener el crecimiento y competir en los mercados internacionales.

La actividad fue moderada por María Laura Bermúdez, directora ejecutiva de la UIA, y contó con la participación de Gabriela Tala, representante de Textiles Tala; Nicolás Avruj, productor cinematográfico e integrante de la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica (CAIC); y Roberto Sánchez Loria, titular de la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (ACNOA).

Aunque pertenecen a ramas productivas diferentes, los participantes coincidieron en un diagnóstico: Argentina dispone de recursos humanos, experiencia y capacidad empresarial, pero necesita resolver problemas estructurales que encarecen la producción y condicionan las decisiones de inversión.

Educación técnica: el desafío de formar trabajadores para la industria del futuro

Uno de los principales ejes del debate fue la formación de recursos humanos. Desde el sector textil, Gabriela Tala advirtió que la incorporación de nuevas tecnologías debe estar acompañada por una mejora de la educación y de las competencias laborales.

La empresaria sostuvo que el avance tecnológico, por sí solo, no garantiza una transformación productiva si las empresas no cuentan con trabajadores preparados para utilizar las nuevas herramientas.

En ese sentido, señaló que las compañías suelen asumir tareas de capacitación para cubrir las necesidades de sus operaciones, aunque consideró que existe una responsabilidad fundamental del sistema educativo formal.

Tala también alertó sobre las dificultades que encuentran las empresas para incorporar personal con conocimientos básicos y planteó la necesidad de fortalecer la educación técnica, mejorar la formación docente y facilitar el acceso de las instituciones educativas a la tecnología disponible en el ámbito privado.

La propuesta apunta a construir una mayor articulación entre escuelas, centros de formación y empresas, de manera que los contenidos educativos respondan a las necesidades concretas del entramado productivo.

Menos impuestos y más financiamiento: los pedidos empresariales para invertir

La presión tributaria apareció como otro de los puntos centrales de la discusión. Los representantes industriales señalaron que los costos impositivos y las dificultades para acceder al crédito reducen el margen de maniobra de las compañías y limitan sus posibilidades de incorporar tecnología, ampliar instalaciones y generar nuevos puestos de trabajo.

En este escenario, los empresarios reclamaron instrumentos fiscales que permitan estimular las inversiones productivas y mejorar las condiciones de competencia frente a empresas de otros países.

El acceso a financiamiento en condiciones adecuadas también fue identificado como una herramienta necesaria para acompañar los procesos de modernización industrial.

La agenda planteada por la UIA incluye, además, mejoras en infraestructura, energía y logística, junto con medidas que permitan enfrentar la competencia desleal y fortalecer la inserción internacional de las empresas argentinas.

La industria audiovisual advierte sobre la competencia internacional por las inversiones

El sector audiovisual también puso el foco en la necesidad de contar con incentivos fiscales que permitan atraer producciones y sostener la actividad local.

La competencia internacional por captar inversiones cinematográficas y audiovisuales obliga a los países a ofrecer condiciones atractivas para las productoras. En ese contexto, las ventajas creativas y profesionales de Argentina pueden resultar insuficientes si otros mercados ofrecen mejores beneficios económicos para desarrollar proyectos.

La discusión dejó en evidencia que los incentivos no solamente tienen impacto sobre las empresas productoras, sino también sobre una extensa cadena de actividades vinculadas con el empleo, los servicios técnicos, la tecnología y las industrias culturales.

Para los representantes del sector, disponer de políticas de promoción de inversiones resulta fundamental para aprovechar el capital humano existente y generar oportunidades de crecimiento.

La competitividad industrial necesita una estrategia de largo plazo

En el cierre del encuentro, María Laura Bermúdez sintetizó las principales preocupaciones planteadas por los empresarios y remarcó que los problemas identificados atraviesan a buena parte de la industria nacional.

La agenda de trabajo de la UIA contempla cuestiones tributarias, acceso al crédito, infraestructura, costos energéticos, logística, negociaciones internacionales y mecanismos para enfrentar la competencia desleal.

El desafío, según el planteo expuesto durante el panel, consiste en convertir esas demandas en propuestas concretas que puedan articularse entre el sector público y el privado.

La competitividad industrial no depende exclusivamente de la productividad de cada empresa. También está condicionada por el entorno económico, la disponibilidad de trabajadores capacitados, los costos de producción y las posibilidades de acceder a mercados internacionales.

En ese sentido, los empresarios coincidieron en que Argentina necesita aprovechar sus capacidades productivas mediante políticas que permitan transformar el talento en inversión, innovación y crecimiento.

La 32ª Conferencia Industrial volvió a instalar así una discusión central para el futuro económico del país: cómo generar condiciones para que las empresas nacionales puedan competir internacionalmente sin perder capacidad productiva ni oportunidades de empleo.

Redaccion

Al Sur Noticias

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