Energía

Gas: el complejo operativo que sostiene la demanda durante el invierno argentino

Con más frío y mayor consumo que en 2025, el sistema gasífero volvió a depender de una combinación de producción local, infraestructura e importaciones para garantizar el abastecimiento durante los meses de mayor demanda.

La llegada de las bajas temperaturas volvió a poner a prueba al sistema energético argentino. Aunque Vaca Muerta continúa siendo el principal sostén del abastecimiento de gas natural, el inicio del invierno mostró que la cobertura de la demanda sigue requiriendo una coordinación entre producción local, transporte e importaciones.

Según una consolidación realizada por Alpes sobre datos diarios de ENARGAS, durante mayo de 2026 la demanda promedió 138,9 millones de metros cúbicos diarios (MMm³/día), por encima de los 130,25 MMm³/día registrados en igual mes de 2025. Al mismo tiempo, la temperatura media en el área metropolitana de Buenos Aires descendió de 16,5°C a 12,7°C, generando una presión adicional sobre el sistema.

El consumo alcanzó además un pico diario de 153,2 MMm³/día, confirmando que el abastecimiento invernal continúa dependiendo de múltiples fuentes de suministro.


Importaciones clave

Si bien la producción nacional aportó la mayor parte del gas consumido, no resultó suficiente para cubrir toda la demanda del mes.

De acuerdo con las estimaciones de Alpes, durante mayo ingresaron 157,4 MMm³ de gas importado, equivalentes a unos 5,1 MMm³ diarios promedio. Del total, 95 MMm³ llegaron como GNL a través de Escobar, mientras que 59 MMm³ provinieron de Bolivia y 3,4 MMm³ desde Chile.

En términos relativos, el GNL descargado en Escobar explicó el 60,4% de las importaciones, seguido por Bolivia con el 37,5% y Chile con el 2,2%.

Durante la primera mitad del mes, el abastecimiento complementario descansó principalmente sobre Bolivia y envíos puntuales desde Chile. Sin embargo, a partir del 16 de mayo comenzaron las inyecciones regulares de GNL en Escobar, modificando la estructura de las importaciones.

El 23 de mayo se registró el mayor ingreso diario de gas importado del mes, con 17 MMm³, muy cerca de la capacidad máxima de inyección de la terminal regasificadora de Escobar, estimada en unos 19 MMm³ diarios.


El regreso del GNL

Otra de las novedades del año estuvo vinculada al esquema de comercialización del GNL.

Luego de un intento por avanzar hacia un sistema administrado por un gestor privado para la compra y comercialización del gas regasificado, el mecanismo finalmente no prosperó y Energía Argentina retomó el rol central en el abastecimiento.

Durante mayo se realizaron dos subastas destinadas a cubrir consumos de junio y julio, con participación de distribuidoras, generadoras eléctricas, comercializadoras e industrias.

Para junio se adjudicaron aproximadamente 504 MMm³ de GNL, mientras que para julio se asignaron cerca de 560 MMm³, consolidando nuevamente a este combustible como una herramienta fundamental para atravesar la temporada invernal.


Lo que viene

A pesar de la exigencia observada en mayo, el mercado considera que el período más crítico todavía no llegó.

Los meses de junio, julio y agosto concentran históricamente los mayores niveles de consumo residencial y representan el principal desafío operativo para el sistema gasífero.

El antecedente más cercano ocurrió en julio de 2025, cuando una intensa ola polar obligó a restringir temporalmente el suministro a industrias y estaciones de GNC para preservar el abastecimiento residencial.

Ese episodio continúa siendo una referencia para el sector porque evidenció la rapidez con la que pueden agotarse los márgenes operativos cuando coinciden temperaturas extremas, alta demanda y limitaciones de oferta flexible.

A ese escenario se suma la incertidumbre internacional. La tensión geopolítica en Medio Oriente mantiene elevados los niveles de volatilidad en el mercado global de GNL, un factor que puede impactar directamente sobre los costos de importación durante el invierno argentino.


Integración regional

La experiencia de mayo también ratificó la importancia de la integración energética regional.

Bolivia aportó más de un tercio de las importaciones realizadas durante el mes, mientras que Chile contribuyó con envíos puntuales para reforzar el abastecimiento en jornadas de mayor exigencia.

Detrás del funcionamiento del sistema existe una coordinación permanente entre productores, transportistas, distribuidoras, generadoras eléctricas, organismos regulatorios y comercializadoras.

La logística exige que el gas llegue en el momento preciso, con la presión adecuada y en los puntos donde la demanda lo requiere. En ese entramado, las comercializadoras cumplen un papel central para asegurar la disponibilidad del suministro y gestionar la cobertura energética durante los meses más exigentes del año.

Redaccion

Al Sur Noticias

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