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Industria en alerta: se perdieron casi 90.000 empleos formales y crece la preocupación por el futuro del sector

La industria manufacturera concentra más de un tercio de los puestos de trabajo privados registrados perdidos desde noviembre de 2023. Un informe de especialistas advierte sobre la “extrema fragilidad” del entramado productivo y señala problemas que exceden la coyuntura económica actual.

La industria manufacturera atraviesa uno de sus períodos más complejos en materia de empleo formal. Desde agosto de 2023, cuando el sector alcanzó su último máximo, se perdieron 89.667 puestos de trabajo registrados, una reducción del 7,5 % que convirtió a la actividad en la principal protagonista del deterioro del empleo privado formal en la Argentina.

El dato surge de la evolución del empleo relevada a través del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, el sector privado formal perdió 241.176 trabajadores asalariados. De ese total, 85.561 correspondieron a la industria manufacturera, equivalente al 35,5 % de la caída.

Industria y construcción explican más del 60 % de la caída del empleo formal

La construcción aparece como el segundo sector con mayor retroceso, con 62.747 trabajadores menos durante el mismo período. En conjunto, industria y construcción explicaron el 61,5 % de la reducción de los asalariados privados registrados.

Si bien el crecimiento del empleo independiente registrado compensó parcialmente la pérdida, los datos muestran un cambio en la composición del mercado laboral, con mayor peso del trabajo por cuenta propia.

El deterioro industrial, además, no se limita a la cantidad de puestos perdidos. Según el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), en mayo la industria resignó otros 3.157 empleos registrados, aunque el ritmo de destrucción se desaceleró frente al promedio de los seis meses anteriores, que rondaba los 5.100 puestos mensuales.

Textil y metalmecánica, entre los sectores industriales más golpeados

La pérdida de empleo tuvo un impacto desigual dentro de la industria. Textiles, confecciones, cuero y calzado encabezaron el retroceso desde agosto de 2023, con 28.088 puestos menos, equivalente a una caída del 23 %.

La industria metalmecánica registró una reducción de 21.384 empleos, un 9 % menos. También se produjeron bajas en otras ramas manufactureras, automotores y neumáticos, madera, papel, edición e impresión, y química y petroquímica.

En contraste, alimentos y tabaco presentaron una caída mucho más acotada: perdieron 856 puestos desde agosto de 2023, equivalente al 0,2 % del empleo registrado de esas actividades.

Un diagnóstico de “extrema fragilidad” para la industria argentina

El deterioro laboral coincide con un diagnóstico estructural elaborado por los economistas Bernardo Kosacoff y Diego Coatz, publicado en el Boletín Informativo Techint. Los especialistas describieron la situación de la industria argentina como de “extrema fragilidad” y señalaron que los problemas del sector no pueden atribuirse exclusivamente a la coyuntura política y económica actual.

Según su análisis, existen al menos tres realidades dentro de la industria argentina: un segmento moderno, productivo y exportador; empresas orientadas principalmente al mercado interno que enfrentan dificultades de productividad y competitividad; y un tercer grupo caracterizado por baja productividad y elevada informalidad.

El diagnóstico también pone el foco en una tendencia de largo plazo. Entre 2011 y 2025, el PBI industrial por habitante cayó 28 % y no se generó empleo formal adicional en el sector, mientras la población argentina aumentó más de 15 %.

Crece la informalidad mientras cae el empleo asalariado

La pérdida de puestos formales convive con una creciente informalidad. Un estudio del Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) indicó que la informalidad industrial pasó del 32,2 % en el cuarto trimestre de 2016 al 41,9 % en el tercero de 2025.

El fenómeno también alcanza al conjunto del mercado laboral. Entre 2017 y 2025, el peso de los trabajadores cuentapropistas sobre el total de ocupados pasó del 21,1 % al 24,5 %.

Durante el primer trimestre de 2026, el 65,3 % de los cuentapropistas se encontraba en la informalidad, frente al 37,9 % de los trabajadores asalariados. Para el Observatorio de la UNR, esta transformación evidencia un mercado laboral con una participación creciente de empleos informales.

La informalidad también profundiza la brecha de ingresos y bienestar

El deterioro de la calidad del empleo tiene además un impacto social. De acuerdo con el mismo estudio, durante el cuarto trimestre de 2025 el 34,3 % de los trabajadores informales vivía en hogares pobres, frente al 10 % de los trabajadores formales.

La formalidad laboral aparece así como un factor estrechamente vinculado con las condiciones de vida y la posibilidad de acceder a mejores niveles de bienestar.

El desafío de la industria frente a una economía más abierta

El escenario internacional agrega otra dificultad. El informe de Kosacoff y Coatz advierte sobre la transformación del comercio mundial y el peso creciente de China, que concentra cerca de la mitad de la producción industrial global y más del 20 % del comercio de manufacturas. A esto se suma un contexto de exceso de capacidad y competencia internacional apoyada en subsidios.

Frente a este escenario, los especialistas identificaron oportunidades para la Argentina en sectores como Vaca Muerta, minería y agroindustria, aunque remarcaron la necesidad de fortalecer los vínculos con proveedores locales, desarrollar tecnología, ingeniería y bienes de capital y generar empleo calificado.

La discusión sobre el futuro industrial estará además presente en el próximo Día de la Industria, que la Unión Industrial Argentina prevé celebrar en septiembre, con la participación de referentes empresariales y funcionarios nacionales y bonaerenses.

Qué propone el diagnóstico para recuperar la competitividad industrial

Kosacoff y Coatz plantearon una agenda que combine estabilidad macroeconómica con crecimiento, mejoras en la competitividad y una mayor productividad dentro de las empresas.

Entre las herramientas mencionadas aparecen el acceso al crédito, la revisión de la estructura impositiva, la mejora de la logística, energía e infraestructura, además de la incorporación de digitalización, inteligencia artificial, sustentabilidad y capacitación.

El objetivo, según el diagnóstico, no debería ser regresar a una política industrial exclusivamente defensiva, sino construir una estrategia productiva moderna, evaluable y compatible con una economía abierta al mundo.

La magnitud de la pérdida de empleo formal y el avance de la informalidad dejan planteado uno de los principales desafíos de la economía argentina: cómo recuperar competitividad y crecimiento sin profundizar el deterioro del entramado industrial y del empleo de calidad.

Redaccion

Al Sur Noticias

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