El costo de perforar se disparó: un pozo petrolero pasó de USD 500.000 a USD 1,2 millones
La inflación en dólares se convirtió en uno de los principales desafíos para la industria hidrocarburífera del Golfo San Jorge. Adolfo Storni, gerente general de Capsa, advirtió que el fuerte incremento de los costos redujo la competitividad de la cuenca y condiciona las decisiones de inversión.
La industria petrolera enfrenta un problema que va más allá de los costos laborales, los impuestos o las condiciones de los proveedores: la inflación medida en dólares. El fenómeno afecta de manera directa sobre la rentabilidad de los proyectos y representa un desafío particularmente importante para la Cuenca del Golfo San Jorge.
Adolfo Storni, gerente general de Capsa, utilizó un ejemplo concreto para dimensionar el impacto durante las 28ª Jornadas Técnicas de Petróleo y Gas del Golfo San Jorge, organizadas por el Instituto Argentino del Petróleo y Gas (IAPG).
Según explicó el ejecutivo, un pozo somero que hasta hace algunos años tenía un costo aproximado de USD 500.000, actualmente requiere una inversión de alrededor de USD 1,2 millones. Es decir, el costo se multiplicó por 2,4, sin que la complejidad técnica o la productividad del pozo hayan aumentado en la misma proporción.
El desfasaje entre inflación y devaluación
Para Storni, una de las claves del problema está en la evolución desigual de los precios internos y el tipo de cambio.
Una parte importante de los costos de la actividad petrolera se determina en pesos. Entre ellos se encuentran los salarios y numerosos servicios contratados localmente. Sin embargo, el petróleo se comercializa tomando como referencia un precio internacional expresado en dólares.
Cuando los costos internos aumentan a un ritmo superior al de la cotización del dólar, las empresas necesitan cada vez más dólares para sostener una misma operación.
El resultado es una pérdida progresiva de margen y competitividad, especialmente en yacimientos maduros como los que caracterizan al Golfo San Jorge.
Golfo San Jorge: el costo petrolero se convirtió en un problema de competitividad
La situación adquiere especial relevancia para una cuenca que necesita sostener inversiones para evitar una caída de la producción y extender la vida útil de sus yacimientos.
Storni señaló que la inflación en dólares no es un fenómeno nuevo para la Argentina. En distintos períodos llegó a registrar tasas de entre 15 % y 20 % anual. Si bien actualmente el ritmo es menor, el problema todavía no desapareció.
Para el directivo de Capsa, esa dinámica termina anulando parte de los esfuerzos realizados para mejorar la eficiencia en otros componentes de la estructura de costos.

Por qué un pozo somero cuesta cada vez más
El salto de USD 500.000 a USD 1,2 millones constituye una señal de alerta para la actividad convencional.
El problema no radica solamente en cuánto cuesta perforar un pozo, sino en la relación entre esa inversión y el petróleo que puede producir. Si el desembolso inicial aumenta significativamente mientras la productividad se mantiene estable o disminuye, la ecuación económica del proyecto se vuelve más exigente.
En ese escenario, las compañías deben evaluar con mayor precisión qué áreas resultan rentables, qué pozos conviene perforar y cuánto capital destinar a operaciones de recuperación secundaria o mantenimiento de la producción.
La diferencia con Vaca Muerta
El escenario también marca una diferencia con la Cuenca Neuquina, donde el desarrollo de Vaca Muerta está asociado a proyectos de gran escala y a una creciente especialización de la cadena de servicios.
Storni advirtió que el Golfo San Jorge enfrenta una desventaja competitiva frente a otras regiones productoras. El aumento de los costos en moneda dura obliga a encontrar nuevas formas de reducir gastos y mejorar la productividad para sostener las inversiones.
La cuestión resulta central para Chubut y Santa Cruz, provincias cuya actividad económica y empleo tienen una fuerte vinculación con la industria hidrocarburífera.
Qué necesita la industria para recuperar competitividad
El desafío para el Golfo San Jorge no pasa únicamente por incrementar la producción, sino por conseguir que cada barril producido vuelva a ser económicamente competitivo.
En ese sentido, la evolución del tipo de cambio, los costos laborales, los impuestos, el precio del petróleo y la eficiencia de los servicios petroleros forman parte de una misma ecuación.
El fuerte aumento registrado en el costo de un pozo somero muestra la magnitud del problema: una operación que costaba USD 500.000 pasó a demandar cerca de USD 1,2 millones. Para una cuenca madura, recuperar competitividad será determinante para atraer inversiones, sostener puestos de trabajo y evitar un mayor declino de la actividad.
