1.000 días de Milei: los números de la economía que muestran avances y las cuentas que siguen en rojo
La gestión de Javier Milei llega a los 1.000 días con una fuerte baja de la inflación y una mejora significativa del riesgo país, pero también con un mercado laboral más deteriorado y una recuperación económica que no alcanzó por igual a todos los sectores. Los principales indicadores muestran un escenario de contrastes.
A 1.000 días del comienzo de la gestión de Javier Milei, los principales indicadores económicos muestran una transformación profunda respecto del escenario de diciembre de 2023. La inflación dejó de ubicarse en niveles extremos, el riesgo país cayó de manera considerable y la actividad económica volvió a mostrar registros positivos.
Pero el balance no es uniforme. El desempleo aumentó, el universo de trabajadores registrados se redujo y varias actividades vinculadas a la economía real todavía no recuperaron los niveles que tenían antes del cambio de gobierno.
El resultado es una economía con comportamientos muy diferentes según el sector y el indicador que se observe, un fenómeno que algunos analistas definen como una economía en forma de “K”.
Inflación: del 25,5 % mensual a una tasa mucho más baja
La inflación constituye uno de los principales puntos de comparación entre el inicio de la administración libertaria y la situación actual.
En diciembre de 2023, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) había registrado una suba mensual del 25,5 %, mientras que la variación interanual alcanzaba el 211,4 %.
El último dato oficial disponible, correspondiente a julio de 2026, muestra un escenario muy diferente: la inflación mensual fue del 2,1 %, la interanual se ubicó en 33,8 % y el acumulado durante los primeros siete meses del año llegó al 19,3 %.
Para agosto, las estimaciones privadas relevadas por Noticias Argentinas ubicaban la inflación mensual entre el 1,4 % y el 2 %.
La desaceleración inflacionaria representa uno de los principales resultados que exhibe el Gobierno al evaluar su programa económico.
Dólar: cuánto aumentó desde diciembre de 2023
El mercado cambiario también atravesó un cambio sustancial durante estos 1.000 días.
Al cierre de la administración de Alberto Fernández, el dólar oficial para la venta se encontraba en torno a los $ 390. Tras la devaluación inicial implementada en diciembre de 2023, la cotización pasó a aproximadamente $ 820.
Al 4 de septiembre de 2026, el tipo de cambio oficial se ubicaba alrededor de los $ 1.529, de acuerdo con la serie histórica del Banco Central.
Durante la gestión, además, el Gobierno avanzó en la eliminación del cepo para las personas humanas y flexibilizó distintas restricciones cambiarias, aunque todavía permanecen algunas limitaciones para las empresas.

Riesgo país: una de las principales mejoras financieras
Entre los indicadores que muestran una evolución favorable aparece el riesgo país.
Cuando Milei asumió el 10 de diciembre de 2023, el índice elaborado por JP Morgan se encontraba en 1.923 puntos básicos. Al 4 de septiembre de 2026, había descendido hasta alrededor de 491 puntos.
La caída refleja una reducción de la sobretasa que los mercados asignan a la Argentina respecto del rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense y constituye una de las variables que el Gobierno utiliza para destacar la mejora de las condiciones financieras del país.
Pobreza e indigencia: una baja respecto del pico de 2024
La evolución de los indicadores sociales presenta un recorrido más complejo.
En el segundo semestre de 2023, antes del inicio de la gestión de Milei, la pobreza alcanzaba al 41,7 % de las personas, mientras que la indigencia llegaba al 11,9 %.
El último registro disponible corresponde al segundo semestre de 2025. En ese período, la pobreza se ubicó en 28,2 % y la indigencia en 6,3 %.
Los datos correspondientes al primer semestre de 2026 todavía no fueron publicados oficialmente, por lo que la comparación más reciente debe realizarse con esos valores.
La trayectoria, además, estuvo marcada por un fuerte deterioro social durante la primera etapa del ajuste y una posterior recuperación de los indicadores de pobreza e indigencia.
Desempleo: el indicador laboral que empeoró
El mercado de trabajo aparece entre los puntos más delicados del balance.
En el cuarto trimestre de 2023, la tasa de desocupación era del 5,7 %. Para el primer trimestre de 2026, último dato disponible, había subido al 7,8 %.
Esto significa que, pese a la estabilización de algunas variables macroeconómicas, la mejora no se tradujo de manera automática en una reducción del desempleo.
La evolución laboral es uno de los principales contrastes frente a la fuerte desaceleración de la inflación y la reducción del riesgo país.

Actividad económica: la recuperación llegó, pero no a todos
La actividad económica también modificó su trayectoria.
En diciembre de 2023, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registraba una caída interanual del 4,5 %, mientras que la variación mensual desestacionalizada había sido negativa en 3,1 %.
El dato de junio de 2026 mostró, en cambio, un crecimiento interanual del 2,7 % y una mejora mensual desestacionalizada del 0,8 %.
Sin embargo, el promedio oculta diferencias importantes. Sectores como la industria y la construcción todavía se encuentran por debajo de los niveles registrados en 2023.
Por eso, el crecimiento agregado convive con actividades que avanzan con fuerza y otras que todavía enfrentan dificultades para recuperar su nivel previo.
Trabajo registrado: menos trabajadores que al inicio de la gestión
Los datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestran otra de las zonas de tensión.
En diciembre de 2023 había 13.356 millones de personas con trabajo registrado. En mayo de 2026, el número había descendido a 12.751 millones.
La comparación implica una reducción de más de 600.000 trabajadores registrados respecto del comienzo de la gestión. Además, entre abril y mayo de 2026 se produjo una baja de alrededor de 12.000 puestos.
El dato refuerza la idea de que la recuperación macroeconómica todavía presenta dificultades para traducirse en una expansión equivalente del empleo formal.
El balance económico de los 1.000 días de Milei
El recorrido de estos 1.000 días deja un balance difícil de resumir en una única tendencia.
Entre los principales números positivos aparecen la desaceleración de la inflación, la fuerte reducción del riesgo país, la recuperación de la actividad económica y la disminución de los niveles de pobreza e indigencia respecto de los registros más elevados alcanzados durante el primer año de gestión.
En el otro extremo, el desempleo aumentó, el empleo registrado se redujo y sectores relevantes de la economía, como la industria y la construcción, todavía no recuperaron completamente los niveles previos.
La fotografía de septiembre de 2026 muestra así una economía que consiguió modificar algunos de sus principales desequilibrios macroeconómicos, pero que todavía enfrenta el desafío de convertir esa estabilización en mayor empleo, producción y bienestar para una porción más amplia de la población.
A 1.000 días de la llegada de Milei a la Casa Rosada, los números permiten encontrar argumentos tanto para quienes destacan el cambio de régimen económico como para quienes cuestionan sus costos sociales y productivos. El desafío de la próxima etapa será determinar si la estabilidad conseguida puede consolidarse y traducirse en una recuperación más homogénea.
