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Eficiencia energética: la Central Nuclear Embalse estira un 33 % su ciclo operativo y gana más tiempo de generación

Con una extensión récord que lleva el periodo entre mantenimientos de 18 a 24 meses, la planta cordobesa inició una nueva parada programada con la mira puesta en optimizar su rendimiento y sostener altos estándares internacionales de seguridad.

Nucleoeléctrica Argentina dio inicio a una nueva parada programada de inspección y mantenimiento en la Central Nuclear Embalse, ubicada en la provincia de Córdoba. La gran novedad técnica y económica de este ciclo radica en la optimización de los plazos operativos: el intervalo entre mantenimientos mayores se estiró de 18 a 24 meses, lo que representa una ampliación superior al 33 %.

Este salto cualitativo no solo incrementa de forma directa el tiempo en el que la central aporta energía limpia al sistema eléctrico nacional, sino que también ratifica un sólido proceso de mejora continua basado en las mejores prácticas de centrales con tecnología homóloga a nivel global.

Más disponibilidad de energía y menor impacto operativo

La planta salió de servicio de manera formal tras superar la hora pico nocturna. De acuerdo con el cronograma oficial de Nucleoeléctrica, las tareas técnicas se extenderán durante las próximas semanas, proyectando el reingreso de la central al sistema interconectado hacia fines de noviembre.

Ganar más de un 33 % de tiempo entre intervenciones trae aparejado un conjunto de beneficios estratégicos de gran peso para la compañía y para el sector energético:

– Mayor generación eléctrica: al espaciar los mantenimientos preventivos, la central permanece operativa y despachando energía a la red durante periodos más prolongados.

– Optimización de recursos: se reduce la frecuencia con la que determinados equipos críticos deben quedar fuera de servicio.

– Seguridad y sustentabilidad: disminuye de forma proporcional la exposición radiológica del plantel técnico, la generación de residuos propios de las tareas de mantenimiento y los riesgos laborales asociados a estas intervenciones.

El respaldo internacional y el foco en la mejora continua

Esta mayor eficiencia operativa se alinea con los recientes resultados de desempeño alcanzados por la compañía en los reportes de la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO). En la última medición del índice internacional PI-Index, la Central Nuclear Embalse obtuvo una calificación de 98,16 puntos sobre 100, mientras que el complejo Atucha II alcanzó por primera vez el puntaje máximo histórico.

“Extender el período entre paradas es otro paso en nuestro proceso de mejora continua. Nos permite generar energía durante más tiempo, optimizar el mantenimiento y seguir consolidando los niveles de seguridad y desempeño de nuestras centrales”, subrayó Juan Martín Campos, presidente de Nucleoeléctrica.

Radiografía de los trabajos actuales: 25 capítulos de ingeniería

Durante el tiempo que demande la parada programada, la actividad en el predio cordobés no se detiene. El plan de acción está estructurado en 25 capítulos de trabajo que abarcan rigurosas inspecciones, tareas de mantenimiento preventivo y correctivo, además de diversas pruebas y mejoras tecnológicas en el núcleo de la planta.

Entre las intervenciones más complejas y relevantes se encuentran:

– Inspección integral de los generadores de vapor, componentes vitales para la transferencia térmica.

– Mantenimiento profundo de las bombas correspondientes al sistema primario de refrigeración.

– Reacondicionamiento de grandes componentes mecánicos, tales como la turbina principal, el alternador y el condensador.

Estas maniobras especializadas, que exigen obligatoriamente que la central se encuentre fuera de servicio, resultan indispensables para garantizar la confiabilidad, la vida útil y los máximos estándares de seguridad nuclear de cara al próximo ciclo ininterrumpido de generación.

Redaccion

Al Sur Noticias

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