Litio: Argentina apunta a duplicar su capacidad y proyecta USD 10.000 millones en exportaciones
El secretario de Minería, Luis Lucero, proyectó que Argentina podría alcanzar una capacidad instalada de 550.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente en 2030, el doble de la prevista para este año. El Gobierno apuesta a consolidar a Jujuy, Salta y Catamarca como un nuevo polo mundial de producción, aunque advierte que la expansión dependerá de la estabilidad de las reglas, las inversiones y la infraestructura.
Argentina busca acelerar su posicionamiento en el mercado internacional del litio con una meta ambiciosa: llevar la capacidad instalada nacional a unas 550.000 toneladas anuales en 2030, prácticamente el doble de las 275.000 toneladas que la Secretaría de Minería proyecta para 2026.
La estimación fue presentada por el secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, durante su exposición en Jujuy, donde destacó el crecimiento registrado por la actividad y planteó la necesidad de sostener durante los próximos años las condiciones que permitan concretar nuevas inversiones.
La apuesta oficial excede el incremento de la producción. El Gobierno busca que Jujuy, Salta y Catamarca, las tres provincias que integran la Región del Litio, consoliden un polo de relevancia mundial y puedan posicionarse entre los principales productores internacionales.
Litio argentino: de 215.000 toneladas a 550.000 en cuatro años
La evolución de la capacidad instalada muestra la velocidad que adquirió la industria durante los últimos años.
Según la presentación de la Secretaría de Minería, Argentina pasó de contar con una capacidad de apenas 18.000 toneladas anuales en 1997 a 35.500 toneladas en 2015. El salto se aceleró posteriormente: fueron 80.000 toneladas en 2023, 175.000 en 2024 y 215.000 en 2025.
Para 2026, el Gobierno espera sumar otras 60.000 toneladas y alcanzar unas 275.000 toneladas anuales de capacidad instalada. Ese crecimiento estaría asociado a la incorporación de proyectos como Sal de Vida y Hombre Muerto Oeste, además de ampliaciones en operaciones existentes como Fénix y Sal de Oro.
La proyección para 2030 llevaría esa capacidad hasta las 550.000 toneladas, mientras que el horizonte planteado para 2035 asciende a 680.000 toneladas anuales.
El dato es significativo, aunque requiere una precisión: capacidad instalada no equivale automáticamente a producción efectiva. Se trata del volumen que las plantas pueden alcanzar bajo determinadas condiciones de diseño. La producción real depende de la puesta en marcha, la eficiencia operativa y el nivel de utilización de cada instalación.

Argentina busca convertirse en un polo mundial del litio
Durante su exposición, Lucero planteó que la coordinación entre Jujuy, Salta y Catamarca puede transformar al norte argentino en el tercer gran polo productor de litio a nivel global, detrás de China y Australia.
La definición debe entenderse como una proyección y no como una posición que Argentina ya haya alcanzado. El objetivo oficial está condicionado a que las inversiones previstas se concreten y que los nuevos proyectos puedan avanzar desde sus distintas etapas de desarrollo hasta alcanzar producción comercial.
La expectativa se apoya en el crecimiento de la cartera de proyectos y en la expansión de las operaciones existentes. Un informe reciente de Panorama Minero también proyectó un fuerte aumento de la producción argentina durante los próximos años, impulsado por nuevas operaciones, ampliaciones y mejoras de eficiencia.
Litio y exportaciones: el Gobierno proyecta casi USD 10.000 millones
El salto productivo también tiene un objetivo económico: aumentar la generación de divisas.
De acuerdo con la presentación de la Secretaría de Minería, las exportaciones de litio pasaron de USD 645 millones en 2024 a USD 915 millones en 2025. Entre enero y agosto de 2026, en tanto, alcanzaron los USD 1.467 millones.
Para 2031, la proyección oficial apunta a USD 9.973 millones anuales, una cifra que Lucero resumió como “casi USD 10.000 millones”.
El objetivo, sin embargo, dependerá de dos variables centrales: que el aumento de la capacidad se traduzca efectivamente en mayores volúmenes comercializados y que las condiciones del mercado internacional permitan sostener niveles de precios que hagan viable esa proyección.
La relevancia del litio para las cuentas externas argentinas ya había sido destacada por el Gobierno nacional. En mayo, Lucero estimó que las exportaciones mineras del país podrían alcanzar USD 32.700 millones acumulados en una década, con el litio y el cobre como principales motores.
RIGI y estabilidad: la condición que plantea el Gobierno para atraer inversiones
Uno de los ejes políticos de la exposición de Lucero fue la necesidad de garantizar previsibilidad para las compañías mineras.
El funcionario remarcó que el litio es una industria de capital intensivo, cuyos proyectos requieren inversiones importantes y períodos prolongados para recuperar los desembolsos. Por ese motivo, planteó que las reglas deben mantenerse más allá de los cambios de gobierno,.como una auténtica política de Estado.
