Reversión del Gasoducto Norte: las obras pendientes frenan la capacidad plena del sistema
Cuatro plantas compresoras inconclusas y el concurso de acreedores de la constructora Esuco mantienen parcialmente paralizada una obra clave para abastecer al norte argentino con gas de Vaca Muerta.
Una obra estratégica que sigue incompleta
La reversión del Gasoducto Norte fue concebida para resolver uno de los principales desafíos energéticos de Argentina: reemplazar el suministro proveniente de Bolivia por gas producido en Vaca Muerta.
Aunque gran parte del proyecto ya fue finalizada y actualmente permite transportar alrededor de 15 millones de metros cúbicos diarios hacia el NOA, todavía existen cuellos de botella que impiden aprovechar toda su capacidad operativa.
La limitación principal está vinculada a cuatro plantas compresoras que permanecen inconclusas en distintos puntos de la traza: Lavalle, Lumbreras, Dean Funes y Ferreyra.

El conflicto judicial que paralizó las obras
Las plantas presentan distintos niveles de avance, con porcentajes que oscilan entre poco más del 20% y casi el 80%.
Sin embargo, los trabajos permanecen detenidos desde hace varios meses debido a la situación financiera de la empresa constructora Esuco, adjudicataria de esas obras.
La compañía ingresó en concurso de acreedores luego de enfrentar problemas de liquidez asociados a deudas de Enarsa y a la fuerte caída de actividad derivada de la paralización de la obra pública nacional.
Como consecuencia, la finalización de las plantas quedó sujeta a un complejo proceso judicial que todavía no tiene una resolución definida.
La capacidad potencial sigue limitada
La conclusión de estas instalaciones permitiría elevar la capacidad teórica del sistema desde los actuales 15 millones hasta aproximadamente 19 millones de metros cúbicos diarios.
No obstante, fuentes del sector advierten que incluso con las cuatro plantas operativas sería difícil alcanzar ese volumen de manera sostenida.
La razón principal es el elevado consumo de la provincia de Córdoba, que absorbe una porción significativa del gas transportado y reduce la disponibilidad para los mercados ubicados más al norte.

La propuesta de TGN para ampliar el sistema
Frente a estas limitaciones, Transportadora de Gas del Norte (TGN) trabaja en una iniciativa de mayor escala destinada a incrementar significativamente el transporte desde Vaca Muerta.
La empresa analiza la construcción de un nuevo gasoducto entre Neuquén y La Carlotta, en Córdoba, proyecto que podría presentarse formalmente durante el segundo semestre del año.
La obra tendría una capacidad inicial estimada de 15 millones de metros cúbicos diarios, con posibilidades de ampliación en función de la demanda futura.
Una inversión superior a USD 2.000 millones
El proyecto requeriría una inversión superior a los 2.000 millones de dólares y busca garantizar abastecimiento tanto para el mercado interno como para clientes regionales.
Entre los potenciales compradores aparecen:
- El norte argentino.
- Centrales termoeléctricas.
- Proyectos mineros.
- Chile.
- Bolivia.
- Brasil.
La diversificación de destinos surge como uno de los elementos que mejoran la viabilidad económica de la iniciativa, al reducir la dependencia de un único mercado exportador.
Chile gana protagonismo en los planes de exportación
Uno de los destinos que más interés despertó en los últimos meses es Chile.
Además de utilizar gas argentino para reemplazar generación eléctrica basada en carbón y reducir importaciones de Gas Natural Licuado (GNL), también crece la posibilidad de utilizar terminales chilenas para exportar GNL hacia otros mercados.
Entre las alternativas evaluadas figura la terminal de Quintero, que requeriría obras de adaptación para funcionar como plataforma exportadora de gas proveniente de Vaca Muerta.
El desafío de completar la infraestructura
La reversión del Gasoducto Norte permitió reducir la dependencia energética de Bolivia y consolidar el abastecimiento desde Vaca Muerta. Sin embargo, las obras pendientes continúan limitando el aprovechamiento total del sistema.
La resolución del conflicto que afecta a las plantas compresoras y el eventual avance de nuevos gasoductos serán determinantes para ampliar la capacidad de transporte, fortalecer las exportaciones regionales y consolidar el desarrollo gasífero argentino en los próximos años.
