Pymes petroleras mejoran el empleo, pero persisten los problemas por contratos y tarifas
Un informe del GAPP reveló señales de recuperación en la actividad y una menor afectación del empleo, aunque las dificultades para renegociar contratos, actualizar tarifas y ampliar dotaciones continúan siendo los principales desafíos del sector.
Las pequeñas y medianas empresas proveedoras de la industria petrolera atraviesan una etapa de recuperación moderada, con mejoras en algunos indicadores operativos y laborales. Sin embargo, la relación contractual con las operadoras, las demoras en las negociaciones y la actualización de tarifas siguen representando los principales obstáculos para la actividad.
Así surge del relevamiento realizado por el Grupo de Articulación de Proveedores Petroleros (GAPP), que analizó la situación de 160 empresas asociadas durante el primer tramo del año.
Menor capacidad ociosa, aunque persisten niveles medios elevados
El informe muestra una mejora parcial en la utilización de la capacidad instalada. El porcentaje de empresas con capacidad ociosa nula o baja alcanzó el 45%, frente al 52% registrado en el trimestre anterior.
Dentro de ese grupo, aumentó la cantidad de firmas que operan sin ociosidad, pasando del 18% al 24%. Sin embargo, disminuyó la proporción de compañías con baja capacidad ociosa, que cayó del 34% al 21%.
Al mismo tiempo, la capacidad ociosa media creció del 38% al 47%, mientras que los casos más críticos, con niveles superiores al 50%, descendieron levemente del 10% al 8%.
En términos generales, el estudio señala que el 55% de las pymes continúa trabajando por debajo del 75% de su capacidad productiva.

Mejora el empleo, pero se mantienen las restricciones para incorporar personal
En materia laboral, el relevamiento reflejó una situación más favorable respecto del trimestre anterior.
El 79% de las empresas indicó que no registró afectaciones en su plantel durante abril y mayo, una mejora significativa frente al 53% informado entre enero y marzo. No obstante, el 17% reconoció haber realizado despidos.
Pese a la mejora, las perspectivas de contratación siguen siendo prudentes. El 38% de las firmas aseguró haber cancelado o postergado incorporaciones previstas, superando el 34% registrado durante el trimestre anterior.
Este dato refleja que, aunque la actividad muestra signos de recuperación, todavía existen limitaciones para expandir las dotaciones de personal.
Contratos y tarifas, el principal foco de conflicto
Las mayores dificultades continúan vinculadas a la relación comercial con las operadoras.
Solo el 41% de las empresas logró cerrar negociaciones contractuales dentro de los plazos previstos, frente al 53% que lo había conseguido en el período anterior.
Además, el 54% de las compañías reportó demoras de entre tres y seis meses en los procesos de negociación y pago, una cifra que aumentó considerablemente respecto del 37% registrado previamente.
Si bien las demoras superiores a seis meses disminuyeron del 11% al 5%, el panorama sigue siendo complejo para gran parte del sector.
La situación también se agravó en materia de actualización tarifaria. Apenas el 29% de las empresas logró revisar adecuadamente sus tarifas, cuando en el trimestre anterior ese porcentaje alcanzaba el 38%.
En paralelo, el 43% obtuvo ajustes considerados desfavorables y el 28% directamente no logró actualizar sus contratos, frente al 19% registrado anteriormente.
Según el informe, un 12% de las empresas pasó de negociar en tiempo y forma a sufrir demoras de entre tres y seis meses, mientras que otro 9% dejó de conseguir actualizaciones tarifarias satisfactorias.
Crece el optimismo hacia el segundo semestre
A pesar de las dificultades operativas y contractuales, las expectativas empresarias mejoraron de manera significativa.
La suma de compañías que se consideran “altamente optimistas” u “optimistas con expectativas favorables” alcanzó el 67%, frente al 48% registrado anteriormente, convirtiéndose en el nivel más alto del año.
La visión moderada o cautelosa descendió del 48% al 29%, mientras que el nivel de preocupación se mantuvo estable en torno al 4%.
Además, un 11% de los empresarios modificó su percepción y pasó de una postura prudente a una visión optimista respecto de los proyectos energéticos previstos para los próximos meses.
La relación con las petroleras sigue siendo la principal preocupación
El estudio identificó que la vinculación comercial con las operadoras es hoy la principal inquietud para el sector, mencionada por el 55% de las empresas relevadas.
Le siguen los niveles de actividad en la industria de Oil & Gas, señalados por el 53%, y el desempeño del sector minero, mencionado por el 40%.
A su vez, más del 40% de las pymes manifestó preocupación por la creciente competencia de bienes, equipos y materiales importados, un factor que consideran determinante para su competitividad en el contexto actual.
Pese a estas dificultades, las empresas mantienen expectativas favorables de cara al segundo semestre, impulsadas por la ejecución de nuevos proyectos energéticos que podrían traducirse en mayores niveles de actividad y demanda para la cadena de proveedores nacionales.
