Subsidio para garrafas: solo 250.000 familias se reinscribieron y preocupa la baja adhesión al nuevo sistema
A dos meses de la apertura del registro, el Gobierno apenas logró captar al 6 % de los beneficiarios que tenía el antiguo Programa Hogar. Especialistas advierten que miles de hogares vulnerables podrían quedar sin asistencia durante el invierno.
El nuevo esquema de subsidios para la compra de garrafas de Gas Licuado de Petróleo (GLP) muestra un nivel de adhesión muy por debajo de las previsiones oficiales. A dos meses de habilitarse el registro, solo unas 250.000 personas completaron el trámite para acceder al beneficio, una cifra que representa apenas el 6 % de los casi 3,9 millones de hogares que recibían asistencia a través del extinto Programa Hogar.
La Secretaría de Energía proyecta alcanzar alrededor de tres millones de beneficiarios, aunque el ritmo de reinscripción está lejos de esa meta. Quienes no actualicen sus datos bajo el nuevo régimen quedarán automáticamente excluidos del subsidio.
Por qué hay tan pocas inscripciones al subsidio
Desde el Gobierno atribuyen la baja convocatoria a la necesidad de fortalecer la difusión del programa y aseguran que las notificaciones se realizan principalmente a través de la aplicación Mi Argentina. Además, reconocen que el proceso de aprobación de las solicitudes puede demorar cerca de 30 días.
Sin embargo, organizaciones de defensa de consumidores cuestionan el mecanismo elegido. Sostienen que buena parte de los potenciales beneficiarios vive en zonas con limitada conectividad o carece de acceso a herramientas digitales, por lo que consideran que el Estado debería haber utilizado organismos con presencia territorial, como ANSES, o haber migrado automáticamente el padrón del antiguo Programa Hogar para evitar que miles de familias queden fuera del beneficio.
Cuánto cubre el nuevo subsidio para la garrafa
El nuevo régimen establece un aporte de $ 9.593 por cada garrafa de 10 kilos. No obstante, ese monto se encuentra muy por debajo del precio actual de mercado.
Hoy una garrafa puede costar alrededor de $ 30.000 en el Área Metropolitana de Buenos Aires, por lo que el subsidio cubre poco más del 30 % del valor final. En regiones con temperaturas más bajas o mayores costos logísticos, la diferencia que deben afrontar las familias puede ser todavía mayor.
A esto se suma un esquema de cupos que contempla hasta dos garrafas mensuales durante el invierno y una sola en los meses de menor consumo. Distintas asociaciones advierten que ese límite no refleja las necesidades reales de muchos hogares sin acceso a la red de gas natural, especialmente en las provincias más frías del país.
Quiénes pueden acceder al beneficio
El subsidio está destinado exclusivamente a hogares que no cuentan con conexión a la red de gas natural y cuyos ingresos familiares no superen determinados límites establecidos por el Gobierno.
Además, los solicitantes no podrán registrar determinados bienes patrimoniales, como múltiples inmuebles, vehículos de reciente adquisición o bienes considerados de lujo. El beneficio se acredita como un reintegro al momento de la compra de la garrafa mediante las billeteras virtuales habilitadas por el sistema oficial.

Un desafío para ampliar la cobertura
La escasa cantidad de inscriptos refleja las dificultades que enfrenta el nuevo esquema para llegar a la población objetivo. Mientras el Gobierno busca avanzar hacia un sistema de subsidios más focalizado, especialistas advierten que la complejidad del trámite y la brecha digital podrían dejar sin asistencia a miles de familias que dependen exclusivamente de la garrafa para cocinar y calefaccionarse durante el invierno.
