Santángelo advirtió por la falta de pesos y crédito: “El consumo es el actor ausente”
El economista Rodolfo Santángelo señaló que la acumulación de reservas y las exportaciones contrastan con un consumo interno debilitado por la escasez de pesos y financiamiento.
La economía argentina atraviesa, según el diagnóstico del economista Rodolfo Santángelo, una paradoja: mientras las exportaciones y la acumulación de reservas muestran un desempeño favorable, el consumo interno continúa rezagado. Para el especialista, el principal problema no es la falta de dólares, sino la escasa circulación de pesos y el limitado acceso al crédito en moneda local.
Santángelo sostuvo que “el consumo es el actor ausente en todo esto” y diferenció el comportamiento de los principales componentes de la actividad. “La exportación, la inversión y el consumo: el que mejor anda es por lejos la exportación”, afirmó.
Exportaciones e inversión
El economista destacó especialmente el desempeño de las exportaciones, impulsadas entre otros factores por el crecimiento de la producción de petróleo y gas. Sin embargo, consideró que la generación de divisas no alcanza por sí sola para dinamizar el mercado interno.
“La exportación, la inversión y el consumo: el que mejor anda es por lejos la exportación”, explicó, aunque advirtió que ese resultado “le cuesta mover el amperímetro del nivel de actividad”.
En cuanto a la inversión, señaló que existen sectores con mayor dinamismo, particularmente aquellos relacionados con los hidrocarburos y los grandes proyectos productivos, mientras que la situación resulta más débil en actividades como la industria y la construcción.
“La inversión anda regular”, resumió.
La pérdida de ingresos y la falta de crédito
Para Santángelo, la principal dificultad se encuentra en el consumo, afectado por el deterioro de los ingresos reales y por la menor disponibilidad de financiamiento.
“Argentina ha quedado con un nivel de ingresos reales de la población que, más allá de la décima de la estadística, estamos 20% abajo de lo que estábamos hace 10 años”, sostuvo.
A esta situación sumó un mercado laboral con mayor informalidad y menor productividad, además de una baja cantidad de dinero disponible para financiar las operaciones cotidianas.
“Se ha creado una cantidad de pesos en la economía, una cantidad de circulación, de depósitos, una cantidad de crédito en pesos de la economía notablemente baja”, afirmó.
Según su interpretación, la pérdida de confianza en la moneda también contribuyó a reducir la demanda de pesos. “El Gobierno fracasó en un objetivo que nunca se puso: recuperar la demanda de dinero, recuperar la confianza en el peso”, planteó.

“El problema de la economía hoy es el crédito en pesos”
El economista diferenció el impacto que pueden tener los préstamos en dólares del que genera el financiamiento en moneda local.
Frente a la decisión oficial de flexibilizar el crédito en dólares para empresas, Santángelo consideró que esa herramienta puede favorecer determinados sectores productivos, pero no resuelve el principal problema del mercado interno.
“Si vos querés mejorar lo que viene bien, mejoralo. El problema de la economía hoy es el crédito en pesos, no el crédito en dólares”, afirmó.
En ese sentido, consideró necesario recuperar el financiamiento en moneda local para favorecer la actividad, especialmente en sectores vinculados con el consumo doméstico.
Reservas: más dólares, pero pocos pesos
La situación también se refleja en la política del Banco Central, que durante el año acumuló reservas mediante la compra de divisas.
Santángelo estimó que las compras realizadas en el mercado alcanzaron unos US$13.000 millones, equivalentes aproximadamente a $20 billones al momento de las operaciones. Sin embargo, señaló que el incremento efectivo de la cantidad de pesos en circulación fue inferior a una quinta parte de ese monto.
El economista atribuyó esta diferencia a una política monetaria “extremadamente cautelosa”, orientada a evitar un repunte de la inflación.
Para Santángelo, el desafío consiste en acelerar la reducción de los precios sin abandonar los principios centrales del programa económico. “Está faltando un enfoque más pragmático sin salirse de los contenidos del modelo”, sostuvo.
En su opinión, una caída más rápida de la inflación permitiría reducir las tasas de interés y favorecer una recuperación del crédito.
Las tasas también condicionan al financiamiento
Santángelo cuestionó además que la falta de crédito sea explicada únicamente por decisiones de los bancos o de los tomadores de préstamos.
El economista recordó el impacto que tuvieron las elevadas tasas de interés durante el segundo semestre del año pasado y sostuvo que los niveles alcanzados hicieron prácticamente inaccesible el financiamiento.
“El problema del crédito en pesos no viene de que el banco me prestó a mí y yo era un sinvergüenza: se origina en que la tasa de interés en agosto, septiembre y octubre fue del 80%, 90%. Es impagable”, afirmó.
Un crecimiento que considera insuficiente
Aunque destacó que la economía argentina acumula dos años consecutivos de crecimiento, Santángelo consideró que el ritmo de expansión todavía resulta insuficiente después de un prolongado período de estancamiento.
“Dos por ciento después de una década larga donde no fuimos ni para atrás ni para adelante es exasperantemente lento”, sostuvo.
El economista comparó la situación argentina con la de otros países de la región que lograron sostener durante años tasas de crecimiento similares. “Dos por ciento después de 15 años, cero por 15 da cero”, resumió.
La oferta de dólares sostiene al mercado cambiario
En cuanto al dólar, Santángelo destacó la importancia de que el Banco Central continúe acumulando reservas, aunque relativizó el papel del Gobierno en la estabilidad cambiaria actual.
Según explicó, el principal factor detrás de la tranquilidad del mercado es la elevada oferta de divisas generada por las exportaciones y el ingreso de capitales.
“Yo ahí tengo una diferencia: el que mantiene tranquilo al dólar no es el Gobierno, es la fenomenal exportación”, afirmó.
Sin embargo, advirtió que también existe una importante demanda de dólares por parte de particulares y empresas, destinada al atesoramiento, el turismo y otras necesidades.
“Tenemos una fenomenal demanda también”, señaló.
Por ese motivo, consideró necesario que el Banco Central continúe comprando dólares y fortaleciendo las reservas frente a posibles cambios en el escenario económico y electoral.
“Hay que seguir comprando dólares porque no sabemos cómo vamos a estar el año que viene”, sostuvo.
El desafío: recuperar el crédito y el consumo
Para Santángelo, el principal desafío del programa económico consiste en resolver la brecha entre la mejora de los indicadores externos y la situación del mercado interno.
La Argentina logró incrementar sus exportaciones y acumular reservas, pero esa mejora todavía no se traduce con la misma intensidad en consumo, crédito y actividad económica.
“Lo que está trabado es el crédito en pesos”, insistió.
El economista planteó así la necesidad de ampliar el financiamiento en moneda local y recuperar el consumo sin regresar a mecanismos de emisión monetaria y expansión del gasto público que, según su análisis, contribuyeron a los desequilibrios de etapas anteriores.
