Industria europea: advierten que el costo de la energía amenaza la competitividad y las nuevas inversiones
El presidente de Eurometal, Alexander Julius, señaló que Europa enfrenta precios energéticos superiores a los de sus principales competidores y alertó por la relocalización industrial.
El presidente de Eurometal, Alexander Julius, advirtió sobre el impacto de los costos energéticos en la competitividad de la industria europea del acero y los metales, en un contexto marcado por la competencia de Estados Unidos, China e India.
La asociación, que representa a unas 3.500 empresas —en su mayoría pequeñas y medianas— y alrededor de 100.000 empleos directos, encabezó el 7 de septiembre una marcha en Bruselas por la competitividad industrial.
Según Julius, los clientes industriales europeos continúan afrontando precios de electricidad y gas significativamente superiores a los niveles previos a la crisis energética y a los que pagan sus competidores internacionales.
La situación también se refleja en los niveles de producción. En 2025, la producción de acero bruto en la Unión Europea cayó a 125,8 millones de toneladas, mientras que desde 2019 se perdieron unos 34 millones de toneladas de producción y utilización de capacidad.
Para el titular de Eurometal, la utilización de las instalaciones se mantiene por debajo del nivel necesario para una industria intensiva en capital, que generalmente requiere operar por encima del 85% de su capacidad.

El costo de la energía
Julius señaló que, aunque los precios mayoristas de la energía bajaron respecto del máximo alcanzado durante la crisis, eso no significa que Europa haya recuperado su competitividad.
Los precios finales que pagan las industrias incluyen, además del costo mayorista, redes, impuestos, tasas y carbono. A esto se suma la dependencia europea de combustibles importados y la exposición a los precios internacionales del gas natural licuado.
Según datos de Eurostat, el precio promedio de la electricidad para consumidores no domésticos de la Unión Europea con un consumo anual de entre 500 y 2.000 MWh fue de 0,1837 euros por kWh en 2025.
La Agencia Internacional de Energía (IEA) señaló que los precios pagados por industrias de alto consumo energético en 2025 fueron, en promedio, aproximadamente el doble que en Estados Unidos y más de 50% superiores a los de China e India.
Para Julius, la diferencia adquiere especial importancia porque la transición hacia una producción siderúrgica de menores emisiones requiere una mayor utilización de electricidad y, en algunos procesos, de hidrógeno renovable o bajo en carbono.
“Europa insta a las empresas a electrificar sus procesos precisamente cuando la electricidad constituye una de sus mayores desventajas competitivas”, sostuvo.
Inversiones que pueden salir de Europa
El presidente de Eurometal afirmó que el impacto de los costos energéticos ya se observa en decisiones empresariales, aunque aclaró que la deslocalización no necesariamente implica trasladar una fábrica completa.
Según explicó, puede manifestarse mediante el cierre de capacidad, la suspensión de inversiones o el abastecimiento de los mercados europeos desde instalaciones ubicadas en países con menores costos.
Como ejemplo mencionó a Vallourec, que cerró sus operaciones de laminación en Düsseldorf y Mülheim, Alemania, y trasladó parte de esa producción a Brasil. La decisión afectó a unos 1.500 trabajadores.
Julius también señaló el caso de ArcelorMittal, que en 2025 decidió no avanzar con inversiones previstas para instalaciones de hierro de reducción directa y hornos de arco eléctrico en Bremen y Eisenhüttenstadt, pese a una propuesta de apoyo público alemán por 1.300 millones de euros.
Según el titular de Eurometal, la empresa vinculó esa decisión con los precios de la electricidad y la falta de condiciones económicas y regulatorias consideradas suficientes.
El representante de la industria agregó que compañías de distintos segmentos de la cadena europea del acero y los metales comunicaron el aplazamiento de inversiones y la posibilidad de ubicar futuras capacidades productivas fuera de la Unión Europea.
Competencia y costos acumulados
Julius señaló que no existe un porcentaje único que permita determinar cuánto pesa la energía en los costos de todos los fabricantes.
El problema, explicó, es que el sobrecosto energético se acumula a lo largo de la cadena: producción de acero, laminado, tratamiento térmico, transformación, transporte y reciclaje.
En productos estandarizados que se comercializan internacionalmente y tienen márgenes reducidos, una diferencia relativamente pequeña en los costos puede determinar dónde se concreta un pedido o dónde se instala una nueva inversión.
A la energía se suman los costos de transporte y combustibles, especialmente relevantes para el sector siderúrgico debido al peso de sus productos y a la dependencia del transporte por carretera.
Menor demanda y mayor presión regulatoria
El presidente de Eurometal consideró que la pérdida de competitividad responde a una combinación de factores.
La demanda europea de acero se mantiene por debajo de los niveles previos a la pandemia y, según la asociación, los sectores consumidores de acero volvieron a contraerse durante 2025.
Al mismo tiempo, las importaciones de productos transformados con utilización intensiva de acero aumentaron con fuerza. Entre 2010 y 2024, ese volumen se duplicó con creces hasta superar los ocho millones de toneladas.
Julius también apuntó contra la acumulación de costos regulatorios, vinculados con carbono, sostenibilidad, requisitos de productos y obligaciones administrativas.
“Por lo tanto, el problema no es energía versus regulación versus comercio. Es la combinación de altos precios de la energía, reglas asimétricas, importaciones a precios injustos, demanda débil y lentitud en la concesión de permisos lo que hace que la inversión en Europa sea cada vez más difícil”, sostuvo.
Qué reclama Eurometal
Julius afirmó que Eurometal no reclama subsidios permanentes ni un tratamiento especial para la industria, sino condiciones que permitan competir en igualdad con productores externos.
En ese sentido, planteó la necesidad de contar con un sistema energético más competitivo y reglas comerciales que contemplen también los productos transformados que ingresan al mercado europeo.
El titular de la asociación sostuvo que proteger únicamente la producción primaria de acero resulta insuficiente si productos elaborados con grandes cantidades de acero pueden ingresar desde países con obligaciones diferentes en materia de carbono, trazabilidad y regulación.
“Lo que Europa necesita es un sistema energético estructuralmente competitivo y unas condiciones de comercio justo”, afirmó.
El desafío del invierno 2026/2027
De cara al invierno europeo 2026/2027, Eurometal plantea que el desafío no se limita a garantizar el abastecimiento energético, sino también a asegurar que las industrias puedan acceder a la energía a precios compatibles con la competencia internacional.
La asociación también reclamó acelerar las medidas destinadas a equiparar las condiciones entre productores europeos y bienes importados.
En particular, Julius valoró la posición del Parlamento Europeo para ampliar el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) a determinados productos transformados intensivos en acero y aluminio, aunque cuestionó que su aplicación esté prevista recién a partir de 2028 frente a decisiones de inversión que, según señaló, las empresas deben tomar en el corto plazo.
Fuente: EconoJournal
